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Una cita con la cultura en Medina del Campo y Urueña

Este verano nuestro objetivo era alcanzar la provincia de León para realizar una ruta de varios días, sin embargo, como cada vez que decidimos ir al norte (¡Dios, qué lejos nos queda el norte!), aprovechamos para realizar alguna que otra parada técnica. Estas paradas técnicas (los famosos “ya de paso” cantineleros) corresponden siempre a lugares estratégicos que nos interesa conocer. En esta ocasión veníamos de pasar un día y medio en Segovia y el Palacio Real de la Granja y ahora nos tocaba tener una cita con la cultura en plena provincia de Valladolid, en dos localidades que precisamente hacen de la cultura su principal seña de identidad: Medina del Campo y Urueña. 

¿Que a qué se debió nuestra elección? Estos dos lugares se encuentran muy cercanos entre sí (apenas 40 minutos los separan) y de la autovía A-6 que lleva a La Coruña. A Urueña le teníamos muchísimas ganas desde que leímos por primera vez el fabuloso artículo que los Trotajoches le dedicaron a la primera Villa del Libro de España. Nuestra amiga Alicia nos animaba siempre a conocerlo pues conoce nuestro amor por la cultura. “¡Os va a entusiasmar!”, nos decía ella. Lo que no esperábamos es que su apreciación se quedara corta y que después de nuestra visita Urueña pasara a convertirse en uno de los pueblos favoritos de los cantineleros. En cuanto a Medina del Campo el motivo estaba claro: visitar una de las villas más frecuentadas por los Reyes Católicos, quienes dejaron su huella no solo en su centro urbano, sino también en uno de los castillos más emblemáticos de nuestros país, el Castillo de la Mota.

Elegimos el pueblo de Rueda como base para conocerlos pues se encuentra a medio camino entre ambos. Nos alojaremos concretamente en el Hotel Casa Lola, un alojamiento en el mismo epicentro de la Ruta del Vino de Rueda. Hoy tenemos una cita con la cultura, ¿os animáis a venir con nosotros?

Medina del Campo, una fortaleza que ensombrece a un pueblo

Después de casi 1h y 20 minutos conduciendo desde el Palacio Real de La Granja llegamos a primera hora de la tarde a nuestro alojamiento en el pueblo de Rueda, situado en medio de un fértil valle que ha permitido desde tiempos inmemoriales la producción de la autóctona uva Verdejo. Como distinción a esta valiosa tradición vinícola, en 1980 se le concedió la “Denominación de Origen Rueda”. Hoy en día, con más de 20 bodegas (muchas de ellas visitables), Rueda es hoy la sede de la Ruta del Vino de Rueda, así como también una de las capitales más importantes del vino blanco en Castilla y León.

Fue precisamente en el hotel donde supimos que en Medina del Campo se estaba celebrando la Semana Renacentista, una feria anual que engalana la localidad con recreaciones históricas, mercadillos, desfiles y otras actividades. Vamos, uno de esos eventos que nos gustan a los cantineleros, ¿cómo nos lo íbamos a perder? Después de dejar nuestras maletas en la habitación y refrescarnos un poco para aplacar el intenso calor vallisoletano, pusimos rumbo a Medina del Campo, concretamente al cerro o mota que ha acogido a diversos pueblos desde la Edad de Hierro. Allí se asienta el Castillo de La Mota, uno de los más imprescindibles de toda España. Apenas 10 minutos separaban de allí.

Castillo de La Mota

Nos encontramos en la elevación natural del terreno donde se fundó la antigua villa en el siglo XI, de la que solo quedan hoy algunos pocos vestigios. El primitivo recinto amurallado fue creciendo progresivamente y ampliándose hacia la llanura, germen de la Medina del Campo actual, quedando reservado el cerro para la construcción de una imponente fortaleza gótico-mudéjar de ladrillo rojo destinada a defender la frontera del Reino de Castilla.

Castillo de la Mota
Castillo de La Mota

España es tierra de castillos y este es uno de los que atesora un perfil más imponente. El Castillo de La Mota comenzó a construirse en el siglo XV, cuando reinaba en Castilla el rey Juan II. Para ello los arquitectos mozárabes decidieron aprovechar los viejos muros de la antigua ciudad medieval. El hijo de Juan, Enrique IV ordenó terminar las obras del recinto interior y acometer la obra de la gran torre del homenaje, de 40 metros de altura. Poco tiempo después los Reyes Católicos culminaron la construcción, mandando excavar el foso y dotar al castillo de una gran barrera defensiva con una moderna galería de tiro. Esto la convirtió en una de las primeras fortalezas a nivel europeo en adaptarse al uso de la artillería y en toda una referencia para futuros castillos.

Foso del Castillo de La Mota

Aquel día la explanada del castillo se estaba preparando para acoger una de las recreaciones históricas pertenecientes a la Semana Renacentista, concretamente la del último encuentro entre Isabel la Católica y su hija Juana la Loca, quien permaneció encerrada en este castillo durante un tiempo. Y es que ambas forman parte del amplio catálogo de personajes históricos que estuvieron vinculados en un momento u otro a Medina del Campo.

¿SABÍAS QUE…?

Pocos meses antes de que Isabel muriera en el Palacio Real Testamentario que se encuentra en la Plaza Mayor de Medina del Campo, lugar donde además testó (antes de espicharla, claro está), ésta mandó recluir a su hija Juana entre las paredes de la fortaleza de La Mota por su desobediencia. Al parecer la pobre quería reunirse con su amado Felipe en Flandes pero su madre le dijo que naranjas de la China. Se dice que Juana sufrió entonces uno de sus legendarios ataques de locura. Entre otras cosas Juana desconocía el hecho de haber sido encerrada contra su voluntad por orden de su propia progenitora. Eso sí, llegó a ponerse tan pesada que finalmente Isabel consintió en que se reuniera con su maromo.

 

Puerta de entrada de La Mota

No fue Juana la única celebridad en pasar una temporada encerrada en este castillo. También lo hicieron Hernando Pizarro, hermano del famoso descubridor y conquistador Francisco Pizarro, con quien participó en las primeras acciones de conquista del Imperio Inca, y César Borgia, quien fue encarcelado en La Mota justo después de permanecer preso en el Castillo de Chinchilla de Montearagón (Albacete). Por cierto, se dice que éste consiguió escapar de la fortaleza de Medina en 1506 descolgándose de la Torre del Homenaje con la ayuda de un sirviente. Así, a lo Robin Hood…

Primer perímetro defensivo del castillo

Después de años sirviendo de castillo artillero, prisión real y archivo, la fortaleza de La Mota fue declarada Monumento Nacional en 1904, momento a partir del cual se llevó a cabo un concienzudo plan para rehabilitarla. En 1942 el dictador Francisco Franco mandó instalar en él el cuartel general de la Sección Femenina de la Falange. Por suerte hoy ya es propiedad de la Junta de Castilla y León y la puede visitar todo aquel que lo desee, bien por libre (entrada gratuita), bien a través de visita guiada (4€ la visita general, 4€ la visita a la torre, 6€ la visita teatralizada), con la que además se pueden conocer los vestigios prehistóricos presentes en el cerro (entre ellos los pertenecientes a la Edad de Hierro).

Patio de armas

Una vez cruzado el puente levadizo sobre el foso, accedimos al interior del castillo donde nos esperaba una visita breve. En el centro un patio de armas rectangular rodeado por muros de ladrillos que hacen pensar que aquello se construyó antes de ayer y no en el siglo XV. En él destaca sobremanera una réplica de la portada gótica de la que mandó poner Beatriz Galindo, maestra de Isabel la Católica y de sus hijos, en el Hospital de Madrid que llevaba su nombre. A través de ella se accede a la Sala de Juan de la Cosa, llamada así por albergar una réplica cartográfica del famoso navegante. La Capilla de Santa María del Castillo, de estilo románico-mudéjar, alberga un crucifijo de marfil filipino del siglo XVII y un tríptico hispano-flamenco del siglo XVI. El resto de estancias pertenecen hoy al Centro de Formación de la Junta de Castilla y León, por lo que no presentan mayor interés.

La Torre del Homenaje (solo visitable con guía) desde el patio de armas
Capilla de Santa María del Castillo

Tal y como nos habían indicado en el Centro de Recepción de Visitantes, hoy era muy mal día para aparcar nuestro coche en el centro del casco histórico de Medina del Campo y decidimos hacer caso a la sugerencia de que hasta allí nos bajara el trenecito turístico que funcionaba durante esos días de feria renacentista, convirtiéndose en una de las experiencias que más recordaremos de este viaje en familia. Por cierto, desde aquí queremos acordarnos de aquel hombre tan simpático que le presentó sus dos perros a Elia mientras esperábamos a que llegara el tren. Ella todavía se acuerda de ellos.

Exterior del Castillo de La Mota
Elia entusiasmada por montar en el trenecito turístico

Plaza Mayor de la Hispanidad

Tal y como habíamos leído previamente, Medina del Campo no es solo su castillo (aunque éste tiene una presencia tan notable que suele ensombrecer al resto de sus monumentos). Después de una breve bajada desde el cerro de La Mota, el tren se adentró en el centro de la localidad hasta detenerse en plena Plaza Mayor, la más antigua y amplia plaza mayor castellana (se dice que la Plaza Mayor de Valladolid, modelo a su vez de la de Madrid y la de Salamanca, se inspiró en la de Medina del Campo). En este emblemático espacio urbano de forma rectangular cuyos tres de sus lados están soportalados a la más genuina usanza castellana (aunque la modernidad haya hecho sus estragos en forma de edificios de oficinas, bares y bancos) se instalaba una de las más famosas ferias de la Europa del siglo XV. El auge tan asombroso que alcanzó esta villa gracias a las ganancias obtenidas del comercio de productos, manufacturas y obras de arte procedentes de toda Europa pudo conseguirse gracias a esta plaza (y también a las asiduas visitas de los Reyes Católicos, quienes favorecieron a la villa con altas compensaciones).

Plaza Mayor, con el Ayuntamiento y el Palacio Real Testamentario

Las antiguas denominaciones de sus aceras (el Potrillo, la Joyería, la Especiería, la Armería, la Mercería, etc.) son la huella que aún pervive de las actividades feriales de los mercaderes instalados en cada una de ellas. Como recuerdo de la inmensa importancia que para la villa tuvo el comercio ferial, se creó el Museo de las Ferias en la antigua parroquia de San Martín. Fue un plus encontrarnos la Plaza Mayor engalanada con un mercadillo renacentista en la que de vez en cuando se realizaban desfiles de época.

Mercadillo de la Semana Renacentista en una calle de Medina del Campo
Espectáculo de cetrería en la Plaza Mayor, enfrente del Ayuntamiento
Personajes ambientando la Semana Renacentista

Palacio Real Testamentario

Es precisamente en la Plaza Mayor donde se congregan los tres monumentos más importantes de Medina del Campo, que curiosamente representan a los tres poderes tradicionales: la Colegiata de San Antolín (Iglesia), la Casa Consistorial (Municipio) y el Palacio Real Testamentario (Corona). Justo al lado del Ayuntamiento, edificio del siglo XVII con elegante fachada provista de balcón corrido superior y dos balconadas inferiores, se encuentra la diminuta fachada del Palacio Real Testamentario. Allí un letrero recuerda el hecho más importante acaecido entre sus muros: “Aquí vivió, testó y murió Ysabel la Católica (22-IV-1451, 26-XI-1504), fundadora y madre de la Hispanidad”.

Palacio Real Testamentario

La importancia histórica de este palacio (entrada 2’50€ por adulto) es innegable, aunque la visita no resulta excesivamente interesante pues poco queda en la actualidad del palacio original construido en el siglo XIV. El lugar se ha convertido hoy en un Centro de Interpretación de la Reina Isabel I de Castilla, donde se ha recreado con fines didácticos la cámara donde Isabel redactó sus últimas voluntades y murió el 26 de noviembre de 1504 (con su cama y todo). Pero ya digo que poco queda de la que llegó a ser una de las residencias habituales de la reina, así como también de otros reyes castellanos. Se dice que aquí el rey Pedro I el Cruel hizo matar en 1335 a los nobles Pedro Ruiz de Villegas y Sancho Ruiz de Rojas mientras éstos dormían la siesta. ¡Qué poco respeto por la más sagrada de las costumbres españolas!

Centro de Interpretación de la Reina Isabel I de Castilla, en el Palacio Real Testamentario
Recreación de la cámara donde murió Isabel la Católica

Colegiata de San Antolín

También en la Plaza Mayor de Medina del Campo se encuentra la Colegiata de San Antolín, cuya llamativa advocación se cree que proviene de aquellas comunidades palentinas que vinieron a repoblar la villa allá por el siglo XII. Se debe a los Reyes Católicos el hecho de que la iglesia parroquial adquiriera el rango de colegiata (consiguiendo la bula correspondiente del Papa Sixto IV) y, por consiguiente, el estatus de templo más importante de la villa.

Colegiata de San Antolín

Aunque su estructura principal pertenece al gótico tardío (siglo XVI), la construcción sufrió diversas modificaciones durante los siglos posteriores. El resultado es un edificio pesado y colosal, y algo extraño a la vista debido a su planta de tipo salón con tres naves de similar altura. El interior es una verdadera clase en historia del arte por la presencia de diversos de estilos artísticos (gótico, renacentista y barroco fundamentalmente). Además del soberbio retablo plateresco, debemos prestar atención a la sillería del coro, a las pequeñas y curiosas capillas presentes en el muro del Evengelio, justo al lado de la portada de acceso, y al histórico pendón de los Reyes Católicos.

Pequeñas capillas del Muro del Evangelio

Después de disfrutar del ambiente festivo de la Semana Renacentista por los alrededores de la Plaza Mayor, regresamos al Hotel Casa Lola en Rueda previo paso por un supermercado para comprar una de esas cenas que tanto nos gustan, ¡las que nos preparamos nosotros mismos en la habitación! Mañana nos espera Urueña, el paraíso de los amantes de los libros…

Urueña, ¡yo me quedo aquí!

Hay un lugar en Castilla y León diseñado para que los libros respiren y vivan mil vidas, para que los amantes de los relatos (como nosotros) pierdan por completo la noción del tiempo. Este lugar se llama Urueña y es uno de los pueblos más bonitos de nuestro país (no solo lo dice la Asociación de los pueblos más bonitos de España, sino también nosotros). Ya os digo que si alguna vez nos perdemos, éste sería uno de los sitios donde deberíais buscarnos.

Urueña, villa del libro

Después de desayunar en la terraza del Hotel Casa Lola y de comprar un par de botellas de vino para la familia en la zona de su tienda gourmet, cogimos el coche y pusimos rumbo al norte. Conducimos media hora por la A-6, atravesando Tordesillas, otro de esos pueblos reñidos con la historia que quedan pendientes para un futuro “ya de paso”. Luego abandonamos la autovía para recorrer otros 5 km a través de las estribaciones de los Montes Torozos. Sobre una privilegiada atalaya que domina el horizontal mar amarillo de trigales de Tierra de Campos se alza el perfil de la perfecta muralla de Urueña.

Pueblo de Urueña

Poco antes de llegar a la villa medieval mejor conservada de la provincia de Valladolid, nos detuvimos en un alto del camino, donde los amantes del arte románico encontrarán una verdadera joya.

Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada

Una verdadera joya porque se trata de uno de los pocos ejemplos en estilo románico lombardo que no se encuentran en el extremo noreste de la Península (actuales Aragón y Cataluña), siendo el único íntegro que se conserva en toda Castilla y León. Y es que este estilo se extendió mayormente por el norte de Italia (de ahí su calificativo) y la Francia mediterránea, penetrando en España a través de los Pirineos gracias al impulso de algunos religiosos de gran influencia (como el abad Oliva). Por esta razón es por la que resulta atípico encontrarse una ermita como Nuestra Señora de la Anunciada en medio de la llanura vallisoletana. Los estudiosos han encontrado el motivo de esta rareza en la intensa relación que mantuvo Pedro Ansúrez, conde y señor de Valladolid en tiempos del rey Alfonso VI, con los condes de Urgell, quienes ayudaron en la repoblación de Valladolid enviando a una comunidad que seguramente incluía maestros expertos en templos lombardos.

Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada

Antes de la construcción del pequeño templo sabemos que en este emplazamiento existía ya en el siglo X una comunidad mozárabe que vivía en el Monasterio de San Pedro y San Pablo de Cubillas (hoy desaparecido). La ermita data de principios del siglo XII, cuando ya había pasado de moda el primer románico de estilo lombardo en la Corona de Aragón, siendo levantada en el lugar donde se encontraba la primitiva iglesia del monasterio.

Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada

Su arquitectura exterior se caracteriza por elementos típicos del románico lombardo, como las conocidas bandas lombardas y por los arquillos ciegos que crean un efecto de claroscuro rompiendo la monotonía de la piedra lisa. El edificio tiene planta basilical, con tres naves abovedadas de medio cañón reforzadas con arcos fajones y separadas por pilares cruciformes, algo que desgraciadamente no pudimos apreciar al no poder ingresar en el interior (solo es accesible con visita guiada, consultad en el Ayuntamiento), que alberga la imagen del siglo XIII de la Virgen de la Anunciada, patrona de Urueña. No obstante, pasear alrededor de su bellísimo exterior mientras divisas a lo lejos la muralla de Urueña es ya pretexto suficiente para justificar su visita. 

Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, con la muralla de Urueña a lo lejos

Librerías y patrimonio en el casco histórico

El pueblo de Urueña posee dos atractivos que la hacen única: su patrimonio histórico-artístico y sus librerías. Ya hemos mencionado que Urueña fue la primera villa del libro de España (instaurada en 2007), siguiendo un movimiento cuyo comienzo se debe señalar en 1961, cuando el escritor Richard Booth instaló la primera villa del libro en el Reino Unido, concretamente en el pueblo de Hay-on-Wye (Gales). Había nacido el concepto de Book Town, o lo que es lo mismo, pequeñas poblaciones con interés histórico y belleza pintoresca en las que promover la existencia de librerías especializadas en ejemplares de segunda mano y cualquier acto relacionado con la lectura y la escritura. Además de Urueña, existen otros ejemplos similares en Europa (como Damme en Bélgica, Montolieu en Francia, Bredevoort en Holanda, Saint-Pierre-de-Clages en Suiza, Fjærland en Noruega, Sedbergh en Inglaterra o Wünsdorf-Waldstadt en Alemania) y en el resto del mundo. Así pues, durante nuestro paseo a través del laberíntico trazado medieval de Urueña transitaremos entre murallas y librerías. Nos espera un castillo y viviendas campesinas tradicionales, un templo imponente y un museo del cuento. Disfrutaremos de la historia y la cultura a partes iguales. ¡Yo me quedo aquí!

Lo primero que hicimos después de aparcar extramuros fue admirar la majestuosa muralla que teníamos delante, una de las mejor conservadas de toda Castilla y León, ya que actualmente todavía se mantienen en pie tres cuartas partes de la muralla original, lo cual es una barbaridad teniendo en cuenta que Urueña fue durante siglos territorio fronterizo entre los reinos de León, Castilla y Aragón.

Muralla de Urueña

Lo que hoy podemos ver de la muralla de Urueña corresponde en su mayor parte a reformas y ampliaciones llevadas a cabo durante los siglos XIII y XIV, aunque sus orígenes se remontan al siglo X. Su altura varía desde los 8 hasta los 12 metros, dependiendo del tramo que fuera más o menos difícil de defender.

Muralla de Urueña, desde la Puerta de la Villa

El castillo también formaba parte del perímetro de la muralla, habiéndose configurado como un avance de ésta. Tiene planta rectangular y se remata en sus cuatro esquinas y en el centro por cubos semicilíndricos excepto el más meridional, que es rectangular. Desgraciadamente los turistas que vengan a Urueña solo podrán admirar sus muros exteriores ya que desde 1832 su interior ha servido para acoger el cementerio del pueblo. Junto al castillo existió una gran charca que recogía el agua de las lluvias y servía de abrevadero para los ganados. Su degradación a causa de los vertidos impulsó su desecación en la década de 1970, siendo de nuevo acondicionada a principios del siglo XXI.

Castillo de Urueña y su gran charca

Las dos puertas de la muralla, la Puerta de la Villa y la Puerta del Azogue, son principio y fin de la Calle Real, principal arteria del laberinto en el que el viajero queda atrapado sin remedio, obligado a sentir el aliento de tiempos pasados. A pesar de que un incendio en 1876 borró parte de la estructura de su casco histórico, Urueña aún conserva el trazado urbano medieval y el entorno monumental que le dan su apariencia vetusta. A ello contribuye la presencia de varias casonas solariegas que encontramos en algunas calles.

Puerta del Azogue
Urueña

Después de proveernos de un mapa en la Oficina de Turismo sita en la Plaza Mayor, ascendemos por la Calle Real hasta la Iglesia del Azogue, la única del pueblo y que, por lo largo del periodo de su construcción, presenta una fusión de estilos entre el gótico, el renacentista y el barroco. El resultado es un templo con un exterior precioso, a la par extraño y armonioso, contrarrestado por gruesos y altos contrafuertes que rematan en pináculos apiramidados. La portada en arco de medio punto está protegida por un coqueto pórtico de columnas toscanas. Lástima que no pudiéramos visitar su interior.

Iglesia del Azogue
Pórtico del templo

Ya teníamos ganas los tres de entrar en alguna de las famosas librerías de Urueña. Resulta increíble pensar cómo la cultura puede llegar a cambiar el destino de un lugar que estaba condenado a perderse en el olvido. Desde que es villa del libro, Urueña atrae a cientos de turistas al año deseosos de visitar todas y cada una de sus librerías y museos. Nosotros comenzamos por la Boutique del Cuento, un lugar especializado en libros infantiles, tan bonito y delicado como lo es el alma de su propietario, quien se dedicó a mostrar todos sus cuentos a nuestra pequeña cerecita. Allí compramos el primero de los libros que conformarían el botín que Elia se llevaría aquel día de Urueña.

Calles de Urueña
Librería Boutique del Cuento, con un mural pintado en la pared por la hija del propietario
Librería Boutique del Cuento

Este señor tan simpático y amable nos recomendó continuar seguidamente por la Calle de la Costanilla, donde se encuentra otra librería, El Grifilm (especializada en libros vinculados al mundo del cine), y el Museo del Cuento, que alberga pequeñas creaciones de fantasía realizadas por las manos de su propia hija, la artista Rosana Largo.

Calle de la Costanilla
Calle de la Costanilla
Librería El Grifilm
Librería El Grifilm

Elia, que se durmió justo después de salir de la Boutique del cuento, no pudo disfrutar de aquel pequeño universo creado de manera artesanal y habitado por títeres, maniquís, pinturas, maquetas y otros objetos dedicados a los relatos más inmortales de la literatura clásica infantil como La Cenicienta, La Bella Durmiente, Peter Pan, Pinocho, Blancanieves y los siete enanitos, Hansel y Gretel, Alicia en el País de las Maravillas, El Gato con botas, El Ratoncito Pérez o La Caperucita Roja. El Museo del Cuento (contribución de 1€ por adulto) acoge a los curiosos visitantes (y sobretodo a sus asombrados hijos) con una exposición dedicada a Antoine de Saint-Exupéry y a su genial obra El Principito. Además de este pequeño museo, en Urueña también podemos encontrar el Museo de la Música, el Museo de las Campanas, el Espacio DiLab y la Fundación Joaquín Díaz.

Exposición dedicada a El Principito
Museo del Cuento
Museo del Cuento
Museo del Cuento

Al final de la Calle de la Costanilla tiene su sede el Centro e-LEA Miguel Delibes, un espacio destinado a promover la lectura y la escritura mediante la celebración de distintos talleres y exposiciones. Si el visitante desea comprobar in situ cómo en Urueña se dan la mano la cultura del libro y el patrimonio histórico-artístico como en ningún otro lugar de la provincia, no debe dejar de recorrer la Calle del Oro enlazando luego con la Calle Lagares, pues durante este breve paseo tendrá la oportunidad de contemplar el perímetro de la antigua muralla medieval mientras se topa con pequeñas librerías repletas de interesantes ejemplares de segunda mano. Las mencionamos a continuación: El Rincón del Ábrego, Páramo, El Portalón (aquí incluso podrás tomar algo mientras lees) o Primera Página.

En Urueña encontraremos varios muros decorados con frases extraídas de libros
Siguiendo el perímetro de la muralla de Urueña
Urueña
Librería El Rincón del Ábrego
Librería junto a uno de los accesos a la parte superior de la muralla

A lo largo del trayecto uno irá encontrando además diversos tramos de escaleras mediante los que acceder a la parte superior de la muralla. Una experiencia que no debéis perderos por nada del mundo si venís a Urueña es subir hasta aquí y pasear por el amplio camino de ronda. Solo entonces comprenderéis por qué esta villa es conocida como el balcón de la Tierra de Campos. Desde aquí arriba las vistas al laberinto de calles del pueblo y a la estepa castellana son magníficas.

Uno de los accesos a la parte superior de la muralla
Muralla de Urueña, con su castillo al fondo
Recorriendo el camino de ronda de la muralla
Camino de ronda de la muralla de Urueña

LOS CANTINELEROS RECOMIENDAN…

Ya nos lo avisaron en la Oficina de Turismo: si no quieres quedarte sin comer en Urueña, lo mejor es que reserves tu mesa cuanto antes, ¡de lo contrario puede que cuando te entre hambre ya no quede sitio en ninguno de sus establecimientos! Nosotros nos decantamos por el Restaurante Los Lagares, donde un camarero no demasiado simpático (quizás no tenía un buen día, el hombre…) nos sirvió un menú de cocina tradicional riquísimo y muy completo.

Restaurante Los Lagares

Podemos decir con toda seguridad que Urueña es uno de los lugares que más nos ha costado abandonar. Y eso que queríamos llegar pronto a nuestro siguiente alojamiento, ya en la provincia de León, para disfrutar de la tranquilidad de su jardín y su piscina. Pero aún así nos resistíamos a irnos del pueblo que fue diseñado para que los libros envejecieran y disfrutaran plenamente de su jubilación. Un paraíso para los amantes de los libros y la cultura. ¿Por qué tenemos que irnos de aquí? ¡Vamos a dar una vuelta más!

Detalles de Urueña
Elia jugando en Urueña
Librería Alcaraván

Alojamiento cantinelero

El Hotel Casa Lola se encuentra justo al lado de la autovía A-6, en pleno corazón de la Ruta del Vino de Rueda, a muy pocos kilómetros de pueblos con un importante legado patrimonial como Medina del Campo, Urueña, Olmedo o Tordesillas. Sencillo, limpio y cómodo, este alojamiento dispone de una amplia tienda de productos gourmet donde encontrarás una amplia oferta de vinos de gran calidad. Una opción económica con un desayuno más que aceptable, ideal para explorar esta zona histórica de Valladolid.

Hotel Casa Lola

Esperamos que hayáis disfrutado de la visita de estos dos pueblos que están casados con la cultura. Muy pronto tendremos lista la ruta que hicimos inmediatamente después, una ruta de 3 días por la provincia de León. Entre tanto, os damos las gracias por acompañarnos por tierras vallisoletanas.

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¡Hasta pronto cantineleros!

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