Pero qué ganas tenía de que llegara el día de hoy, ¡vamos a visitar tres de los pueblos más bonitos de los Cotswolds! Nos encontramos muy cerca de los dos primeros, Bibury y Bourton-on-the-Water, a los que llegaremos en apenas 20 minutos, y luego nos dirigiremos al sur donde, antes de llegar a la casa donde dormiremos esta noche, haremos parada en Castle Combe, el considerado por muchos como el más bonito de toda Inglaterra.  Y aunque la previsión del tiempo no es demasiado buena (¡típico clima británico!), tenemos todas las ganas del mundo de seguir explorando esta maravillosa región de los Cotswolds.

Nos levantamos puntuales toda la familia y nos reunimos en el pub del The Green Dragon Inn donde el personal nos sirve un completo desayuno a base de fruta, queso, mermelada, croissants, tostadas y café. ¡Qué bien hemos estado en este hotel!

Pueblo de Bibury

Nos montamos los 7 en nuestro coche inglés y ponemos rumbo a nuestro primer destino del día, el precioso pueblo de Bibury, en el condado de Gloucestershire. Decidimos ir allí a primera hora de la mañana con el fin de poder disfrutar de la icónica Arlington Row sin apenas gente, una experiencia que justifica y compensa enormemente el madrugón. Llegamos a Bibury después de 20 minutos atravesando bellos parajes salpicados por una fina y constante lluvia y aparcamos justo enfrente del Arlington Mill, un antiguo molino donde se desengrasaban las telas que se trabajaban antes en los cottages de la Arlington Row. 

cotsss9

Arlington Mill, molino del siglo XVII en Bibury

cotsss9-2

El pueblo de Bibury, con el histórico Swan Hotel al fondo

cotsss1

Pueblo de Bibury

cotsss1-2

Puente sobre el río Coln en Bibury

Bibury fue descrito por el artista William Morris en la década de 1870 como el pueblo más bonito de Inglaterra, apreciación sin duda inspirada por la pintoresca Arlington Row, una calle que se ha convertido en un auténtico símbolo, no solamente de la localidad de Bibury, sino de toda Inglaterra (su imagen aparece incluso en la cubierta de los pasaportes británicos) debido a que ilustra en sí misma los valores más distintivos del país, entre los que se encuentra su tradición artesanal.

Después de salir del coche y ataviarnos con chubasqueros y paraguas para protegernos de la lluvia, paseamos bordeando el río Coln, que cruza el pueblo, desde donde ya se divisa a lo lejos la bellísima Arlington Row, una hilera de casas que son propiedad, gracias a su impecable estado de conservación y a su indudable importancia histórica y estética, de la National Trust

cotsss2-2

Arlington Row desde el río

cotsss2

Arlington Row

cotsss3

Puente sobre el río Coln

cotsss3-2

Dirigiéndonos a la Arlington Row

El espacio que ocupaba originariamente la Arlington Row estaba reservado a un refugio monástico construido en 1380 para albergar ovejas propiedad de la Abadía Osney de Oxford. En el siglo XVII se convirtió en la fila de cottages que podemos contemplar hoy en día y que eran propiedad de los tejedores de lana que trabajaban en el molino Arlington Mill.

cotsss4

La familia Ibáñez-López paseando por la Arlington Row

cotsss4-2

Arlington Row de Bibury

cotsss5

Arlington Row

A esa hora de la mañana cruzamos la Arlington Row de una punta a otra con la sola compañía de unos pocos turistas. Las casas-granja tienen dos plantas y una asimetría casi hipnótica, con piedras de formas caprichosas e irregulares. Por las ventanas, pequeñas y estrechas, se pagaban los impuestos. Los techos tenían una pendiente muy pronunciada para soportar el peso de las tejas, que se hacían cortando bloques de piedra en láminas aprovechando las fallas naturales. En sus altillos se encontraban los telares que convertían la lana en tejidos.

cotsss15

Los cantieneros en la Arlington Row

cotsss5-2

La vegetación se apodera de la Arlington Row

cotsss6

Desde el otro extremo de la Arlington Row

cotsss7

Arlington Row

El amplio terreno pantanoso que se encuentra justo enfrente de la fila de casas es conocida como la Rack Isle, un espacio que se usaba para colgar la lana para que se secara después de lavarse en el río Coln. Este espacio también es lugar protegido por la National Trust. Existe un pequeño camino que conecta la Arlington Row de nuevo con el Arlington Mill atravesando la Rack Isle, justo el que nosotros seguimos para regresar a la zona del molino.

cotsss8

La Arlington Row desde el camino que atraviesa la Rack Isle

Atraídos por la belleza de sus jardines, accedimos después a la Bibury Trout Farm (entrada £4.50 libras por adulto), una antigua granja de truchas cuya entrada, una tienda donde se pueden comprar libros y productos locales, se encuentra justo al lado del molino Arlington Mill. Junto con el ticket de entrada, te obsequian con un cono de comida para los patos, que mi padre confundió con un snack de bienvenida. Ya podéis imaginar la cara que puso el chico de la tienda cuando mi padre se echó aquello a la boca… ¡Y las risas que nos echamos después!

cotsss10

Bibury Trout Farm

cotsss11

Acceso de la Bibury Trout Farm

cotsss10-2

Bibury Trout Farm

cotsss10-3

Bibury Trout Farm

Fundada en el año 1902 por el naturalista Arthur Severn para abastecer de truchas los ríos y arroyos locales, la Bibury Trout Farm se dedica en la actualidad a la cría de las variedades brown y rainbow (unas 6 millones de truchas al año), así como a la venta del producto fresco a los visitantes y a la educación de los más pequeños entorno a este pescado. A pesar de la lluvia, durante nuestro paseo a través de los diversos estanques pudimos ver a algunas personas disfrutando de las  zonas de pesca y picnic habilitadas.

cotsss12

Diversos estanques donde se cría la trucha local de la zona

cotsss13-2

Bibury Trout Farm

cotsss14-2

Bibury Trout Farm

cotsss14-3

Bibury Trout Farm

Sin ser espectacular, el paseo a través de los jardines de la granja resulta bastante agradable. Quien disfrutó especialmente fue Elia, que se hizo amiga de una gran cantidad de patos y cisnes que nadaban en los estanques, hasta tal punto que no le hizo ninguna gracia tener que irse de allí.

cotsss11-2

Elia echando comida a los patitos

cotsss13

Elia haciéndose amiga de los cisnes

cotsss14

Sauce llorón en la Bibury Trout Farm

Otro punto de interés importante en Bibury es la Iglesia Parroquial de St. Mary, que no visitamos en esta ocasión, ya que no quisimos perder más tiempo para dirigirnos hacia nuestro siguiente destino, Bourton-on-the-Water.

Pueblo de Bourton-on-the-Water

Únicamente son necesarios otros 20 minutos para llegar desde Bibury hasta Bourton-on-the-Water, probablemente el lugar más concurrido de los Cotswolds y el más visitado por los turistas, hecho que no le resta un ápice de interés y encanto. De hecho, creo sinceramente que Bourton-on-the-Water fue la sorpresa positiva de nuestro viaje: nos gustó muchísimo más de lo que esperábamos.

Habíamos leído que habían diversos aparcamientos de pago en el pueblo, nosotros nos decantamos por uno de los más céntricos, el que hay en Station Road, en cuyo parquímetro pagamos y sacamos ticket para 4 horas. Desde allí nos dirigimos a pie hasta el centro, donde tuvimos la primera toma de contacto con esta maravilla de lugar.

cotsss16

Los abuelos y su nieta Elia, de camino al centro de Bourton-on-the-Water

cotsss17

Bourton-on-the-Water

cotsss26

Bourton-on-the-Water

Como ya era hora de comer, lo primero que hicimos fue buscar un sitio para reponer fuerzas. En Victoria Street encontramos el L’Anatra (Chester House Hotel), un restaurante italiano que resultó ser un acierto. Después de que los siete llenáramos la panza (incluida Elia, que se comió un buen plato de macarrones), salimos a descubrir Bourton-on-the-Water, conocido popularmente como “la Venecia de los Cotswolds” debido al hipnótico efecto que crea el río Windrush en su paso por el centro del pueblo y los pequeños puentes de piedra que lo cruzan. 

cotsss17-2

El río Windrush en su paso por Bourton-on-the-Water

cotsss18-2

Bourton-on-the-Water

cotsss21

La familia disfrutando bajo la lluvia de Bourton-on-the-Water

Seguía lloviendo tímidamente pero aquello no impidió que disfrutáramos al máximo de Bourton-on-the-Water, localidad que floreció durante la Edad Media gracias al comercio de la lana. A diferencia de otros pueblos de los Cotswolds, Bourton-on-the-Water no se convirtió en un centro de confección textil durante la Revolución Industrial, sino que continuó siendo una población fundamentalmente agrícola. Esto permitió que su encanto se haya mantenido intacto durante décadas.

cotsss19-2

Tienda de dulces en Bourton-on-the-Water

cotsss22-2

Bourton-on-the-Water

cotsss22

Hilera de casas en Bourton-on-the-Water

cotsss40

Bourton-on-the-Water

La familia disfrutó enormemente del paseo por la orilla del río Windrush, cruzándolo varias veces por encima de sus pequeños puentes, quintaesencia de los Cotswolds. Mi cámara de fotos echaba humo a pesar de que cada dos por tres tenía que pedirle a mi padre que sacara su pañuelo para que limpiara la lente a causa de la lluvia. En este lugar la naturaleza se despliega a sus anchas y la arquitectura no interfiere en su divino desarrollo. Los patos se han acostumbrado a vivir disfrutando del dolce far niente.

cotsss23

Nuestros padres cruzando uno de los puentes de Bourton-on-the-Water

cotsss24

Bourton-on-the-Water

cotsss25-2

El abuelo Manuel paseando con su nieta

cotsss25-3

¡Otra foto más!

Además de abandonarse al anestésico placer de pasear por la orilla del río, en Bourton-on-the-Water se puede visitar el Motor Museum y el Model Village. Este último consiste en una reproducción en miniatura que realizaron en 1937 unos artesanos locales a escala del real. Un curioso lugar que nos hubiera gustado conocer si hubiéramos gozado de algo más de tiempo.

cotsss26-2

Bourton-on-the-Water

cotsss26-3

Inmediaciones del Motoring Museum

cotsss27

Bourton-on-the-Water

Regresamos al coche y ponemos rumbo a un nuevo destino. De haber dispuesto de más días, es seguro que nuestra ruta habría pasado también por los Slaughters, Upper Slaughter y Lower Slaughter, dos pequeñas y coquetas localidades muy cercanas a Bourton-on-the-Water. Desgraciadamente estas y otras visitas quedarán pendientes para la próxima vez que volvamos con más tiempo disponible a los Cotswolds.

Cuando uno realiza un viaje de estas características, de esos que tienen tanto por ver, resulta casi una insensatez pretender abarcarlo todo, sobretodo si uno dispone de poco tiempo. En vez de eso, hay que dejar tiempo suficiente para disfrutar a gusto y sin prisas, al menos, de unos pocos lugares irrepetibles. Lugares irrepetibles como Castle Combe, nuestro siguiente destino.

Pueblo de Castle Combe

La familia aprovechó la hora que separa Bourton-on-the-water de Castle Combe para echarse una siestecita en el coche. Todos menos yo, el conductor, por supuesto. En el camino dejamos atrás poblaciones tan importantes como Cirencester o Tetbury  mientras la lluvia se resistía a dejar de acompañarnos.

Nos adentramos en los denominados South Cotswolds, en el valle del río Bybrook. Allí se encuentra el que ha sido votado en varias ocasiones como el pueblo más bonito de toda Inglaterra. Castle Combe era sin duda el lugar que más ganas teníamos de visitar en este viaje, junto a Stonehenge.

cotsss38-2

Castle Combe

Justo antes de llegar al pueblo hay un aparcamiento de pago habilitado a unos 10 minutos caminando del centro, pero nosotros decidimos seguir adelante y probar suerte. La lluvia nos dejó ver al fin su cara más amable y es que debido al mal tiempo no habían apenas turistas en uno de los lugares más célebres del sur de Inglaterra. Detuvimos el coche al final de la calle The Street, a la altura de los baños públicos (¡que a alguno de nosotros le vino que ni pintado!). Sin darnos cuenta habíamos pasado por encima del pequeño puente que cruza el río Bybrook, posiblemente el lugar más fotografiado y fotogénico de los Cotswolds.

cotsss28

Puente sobre el río Bybrook en Castle Combe

Hicimos la visita a Castle Combe en dos turnos para que Elia no tuviera que salir del coche ni sufrir la molesta lluvia. Así, primero salí del coche acompañando a mis padres y mi suegro, y luego a Inma y a mi suegra.

cotsss28-2

Castle Combe

cotsss29

Castle Combe

Después de quedarnos un buen rato disfrutando de la perfecta perspectiva del puente que cruza el río, seguimos por The Street, probablemente una de las calles más bonitas por las que hemos paseado nunca. Pocas veces se tiene la oportunidad de estar en un lugar más auténtico y cuidado.

cotsss30

The Street, calle principal de Castle Combe

cotsss30-2

The Street

cotsss37-2

The Street

El valle en el que se encuentra enclavado Castle Combe es boscoso y abrupto. Desde donde estamos podemos contemplar la gran obra que la naturaleza ha creado aquí.

cotsss37-3

The Street

cotsss38

The Street

 

El pueblo le debe su nombre al castillo que ya no existe y que fue erigido por los normandos en el siglo XII. Al igual que los pueblos que hemos visitado anteriormente, Castle Combe también fue un importante centro dedicado a la industria de la lana que vivió una extraordinaria prosperidad durante la Edad Media. Resulta increíble que las huellas de aquella prosperidad persistan todavía hoy en día por todo el pueblo, como The Market Cross, otro de esos antiguos mercados donde se vendía lana en tiempos medievales. Justo al lado podemos encontrar The White Hart, un pub que ha servido bebidas a sus clientes durante los últimos cinco siglos.

cotsss30-3

The Market Cross

cotsss30-5

Mi padre Rafael dirigiéndose a The Market Cross

cotsss35

Antigua fuente en The Market Cross

Nos encontramos en el centro neurálgico de este pequeñisimo pueblo de cuento. Podríamos decir que en The Market Cross confluyen las únicas dos calles de Castle Combe, The Street y West Street (literalmente La Calle y La Calle del Oeste, nada difícil, ¿verdad?).

cotsss30-4

Casa cerca de The Market Cross

cotsss31

The War Memorial, un pequeño memorial dedicado a las víctimas de la Primera Guerra Mundial

cotssss

Casa de Castle Combe en cuya entrada se ofrecen productos artesanales hechos por los mismos propietarios. Contrariamente a lo que nosotros estamos acostumbrados, no hay nadie atendiendo la venta de dichos productos. Para comprarlos, uno debe dejar el dinero dentro de un sobre y…¡ya está!

Las casas que rodean este pequeño cruce de calles son de auténtica fantasía y denotan el altísimo nivel de sus propietarios. Nosotros nos “agenciamos” algunas de ellas, tengo que reconocerlo…

cotsss34

Esta no está mal, ¿no es así?

cotsss36

Tampoco esta…

cotsss36-2

Esta me la quedo para el verano…

cotsss36-3

Comienzo de The Street

cotsss37

Esta se la “pidieron” mis padres

El rico legado de la industria de la tela de Castle Combe también se refleja en la Iglesia parroquial de St. Andrews, edificada a expensas de los propios fabricantes de lana en 1434. Anexo al templo hay un cementerio que nuevamente hizo las delicias de mi madre Victoria.

cotsss34-2

Iglesia de St. Andrews

cotsss32

Mi madre ante el cementerio de St. Andrews

cotsss33-2

Cementerio de St. Andrews

Dejamos los paraguas a la entrada del templo y accedemos al interior, pequeño y solemne, guardián de diversos tesoros, como un reloj medieval todavía en uso y la tumba de Walter de Dunstaville, cuya familia fue propietaria del castillo de Castle Combe después de la conquista normanda. También encontramos otras cosas curiosas, como una pequeña biblioteca de Biblias y ¡un espacio de juego para niños!

cotsss33

Interior de St. Andrews

cotssss1

Tumba de Walter de Dunstaville, del siglo XIII

Una última joya nos esperaba en Castle Combe antes de regresar al coche. Se trataba de The Manor House, una antigua e impresionante mansión del siglo XIV convertida en hotel de lujo. Lógicamente no pudimos colarnos en el recinto, pero si uno rodea la Iglesia de St Andrews, puede acceder a través de una puerta trasera a West Street, una calle que pertenece al hotel y cuya hilera de casas es sencillamente preciosa, probablemente el rincón más maravilloso de todos los que vimos en este viaje.

cotsss39

West Street, propiedad de The Manor House

cotsss39-2

The Manor House

cotsss39-4

The Manor House

Sin duda este fue el mejor epílogo posible de nuestra visita a Castle Combe, una visita que habíamos disfrutado bajo la lluvia y sin apenas turistas. Un escenario digno de series y películas como la reciente War Horse de Spielberg.

cotsss39-3

Bajo la lluvia de Castle Combe

Apenas 40 minutos nos separaban de la casa que habíamos reservado a través de Airbnb para las dos próximas noches y localizada a las afueras de la localidad de Westbury, en el condado de Wiltshire. Decidimos reservarla casi en el último momento, se trataba de una antigua lechería rehabilitada en casa rural, lo suficientemente grande para acogernos a todos y en un enclave privilegiado. ¡Teníamos hasta un pequeño lago al lado para nosotros solos! El único punto negativo de nuestro nuevo alojamiento fue la limpieza, que brillaba por su ausencia, lo cual no evitó que pasáramos unas agradables veladas en familia.

Llegamos allí a última hora de la tarde, y después de que nuestra anfitriona nos diera las llaves de la casa, nos acercamos a un supermercado Aldi que había en el centro de Westbury. Allí compramos todo lo necesario para nuestra estancia (desayunos y cenas) de los dos próximos días.

¡Menudo día bonito el de hoy! Pero mañana nos espera la visita más importante del viaje, la razón por la cual habíamos montado todo este tinglado express: Stonehenge. Y yo me pregunto, ¿nos respetará el tiempo mañana para disfrutar de una de las obras más impresionantes que ha creado la humanidad?

¡Mañana lo descubriremos! Good night!

SIGUIENTE ETAPA. DÍA 3 (próximamente)