CÉRET Y COLLIOURE: escapada de un día

Esta escapada fue un anticipo del fantástico viaje que nos esperaba a la Provenza y también un primer acercamiento a la ruta de los pintores pues tanto Céret como Collioure son dos pueblos que están íntimamente ligados al arte.

Partimos bien prontito desde Barcelona para aprovechar bien el día. En esta ocasión no viajamos solos, nos acompañan los padres de Rafa, que también estaban deseosos de conocer estas dos localidades situadas muy cerca de la frontera con España. Antes de salir  ponemos en marcha nuestro GPS y tecleamos nuestro destino.

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Itinerario

En menos de dos horas llegamos a nuestro primer destino, el Museo de Arte Moderno de Céret, el cual fue creado como resultado de que grandes artistas pasaran alguna temporada viviendo en Céret, como por ejemplo Picasso, Braque, Gris, Soutine, Chagall, Matisse, Miró o Tàpies. Inaugurado en 1950, hoy en día tiene renombre internacional gracias a su colección permanente y a sus exposiciones temporales.

Al llegar a Céret aparcamos el coche y los cuatro nos dirigimos a visitar el museo, que se encuentra en el centro del pueblo.

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Museo de Arte Moderno de Céret

En aquel momento había una exposición temporal dedicada a una de las pintoras portuguesas más importantes del siglo XX, María Helena Vieira Da Silva, las obras de la cual nunca habíamos tenido la oportunidad de contemplar.

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Obra de Vieira da Silva

Ya en la colección permanente pudimos disfrutar de algunas obras de grandes artistas del siglo XX, incluyendo esculturas de Miró, cuadros de Chagall y cerámicas de Picasso. Sin duda una buenísima primera toma de contacto de lo que nos iba a esperar dentro de dos meses. El museo, además, contaba con una sala destinada a que los niños pudieran experimentar el placer de la creación. Aunque muy cerca de España, se notaba que estábamos en Francia…

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Salimos del museo y antes de regresar al coche aprovechamos para pasear por las calles del pueblo. Queríamos llegar pronto a Collioure para disfrutarlo al máximo.

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Calles de Céret

En poco más de media hora llegábamos a Collioure, una pequeña y encantadora población situada en la costa, originariamente de pescadores y hoy en día un emplazamiento bastante turístico. Existen diversos parkings de pago tanto dentro como fuera del pueblo. Aunque era el mes de abril ya encontramos serias dificultades para aparcar el coche ya que la mayoría de los aparcamientos estaban completos. Después de una búsqueda infructuosa en el interior del pueblo, finalmente tuvimos que dejarlo en el parking 4, situado a las afueras del pueblo y a unos 10 minutos  caminando del centro.

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Calle de Collioure

Rafa tenía un especial interés en visitar este lugar ya que aquí se fraguó y se consolidó el Fauvismo, uno de los movimientos artísticos más importantes del principio del siglo XX. Fue aquí donde Matisse y Derain pintaron esos cuadros de esa manera tan radical que incluso llegaron a escandalizar en el salón de Otoño del París de 1905. Los pintores fauves buscaban simplificar y exaltar los colores, haciendo desaparecer los sombreados y utilizando solo colores puros, lo que era considerado en la época como una manera de pintar “animal” o “fiera” (fauve en francés). Este apasionante e irrepetible ejercicio pictórico solo duró ese verano de 1905 en el que ambos pintores trabajaron juntos. Hoy en día existe en el pueblo una “ruta del fauvismo” que organiza el Ayuntamiento, pero nosotros la hicimos por libre.

Dicha ruta recorre todo el puerto de Collioure y se encuentra marcada por una serie de reproducciones de obras de los fauvistas, que se encargan de recordar el lugar desde el cual fueron pintadas originalmente. Este paseo, bañado por la luz del sol, es sencillamente delicioso.

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Puerto

Otros puntos emblemáticos del pueblo son el Castillo Real y la Iglesia de Notre Dame des Anges, una sencilla parroquia del siglo XVII con una ubicación privilegiada al borde del mar y que ha servido de inspiración a diversos pintores, aún hoy en día.

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Castillo Real: pasó a ser de dominio francés tras el Tratado de los Pirineos en 1659, cuando se decidió también fortificar el monumento.
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Iglesia de Notre Dame des Anges

Seguidamente y justo después de salir de la iglesia, nos dejamos llevar por el encanto de las callejuelas repletas de galerías de arte.

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Calles de Collioure

Nuestra última visita estaba reservada para un lugar muy especial. En el recinto del cementerio del pueblo se encuentra la tumba de Antonio Machado, que murió en Collioure en 1939, sólo un mes después de su fuga de una Barcelona a punto de ser ocupada por las tropas franquistas. Al observar la tumba nos dimos cuenta sorprendidos de que su madre, Ana Ruiz, murió 5 días más tarde y que ambos reposan en la misma sepultura.

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Tumba de Antonio Machado

Sobrecogidos por la cantidad de flores frescas que envolvían la tumba del gran poeta, regresamos al aparcamiento para poner rumbo a casa.

Esta breve escapada de un día no hizo sino abrirnos todavía más el apetito para seguir conociendo este maravilloso país que es Francia, el cual visitaremos en unos meses.

Au revoir!