Buongiorno! Esta mañana hemos madrugado a conciencia, sabíamos que si queríamos ver la Galleria degli Uffizi, el principal museo de la ciudad, debía ser a primera hora para evitar las largas colas que siempre se forman en la entrada. De modo que así lo hacemos después de tomar un escaso aunque suficiente desayuno en el Hotel Berna.

Los Uffizi se encuentra entra la Piazza della Signoria y el Ponte Vecchio, justo al lado del Palazzo Vecchio, de hecho el origen de su construcción se remonta a 1560 por orden de Cosme I de Médici con el fin de sustituir a éste como residencia. En 1581 se finalizaron las obras y el edificio comenzó a albergar las innumerables obras de arte que había reunido la familia Médici durante décadas. Hoy en día es una de las pinacotecas más ricas e importantes de todo el mundo.

Florence Italy

Galleria degli Uffizi

El interior del museo es una serie interminable de pasillos repletos de pinturas, esculturas y dibujos, eso sí, muy sencilla de seguir. Una de las razones principales por la cual hay que visitar Florencia es admirar la sala de los Uffizi dedicada a Botticelli, otro de los grandes genios del Renacimiento, donde encontraréis dos de los lienzos más extraordinarios del planeta: La primavera y el Nacimiento de Venus. Poco más se puede decir al respecto, únicamente que ya merece la pena venir a visitar este museo para tener la oportunidad de estar delante de estas dos pinturas, obras maestras de la humanidad. Si queréis aún más motivos: Rafael, Leonardo, Tiziano y un largo etcétera.

Salimos encantados de la Galleria y nos dirigimos a otro museo de la ciudad, el Museo Nazionale del Bargello, ubicado en un antiguo palacio del siglo XIV. No queríamos perder la oportunidad de admirar otra de las grandes obras renacentistas por excelencia, la escultura del David de Donatello. Y es que este edificio, a pesar de haber servido antiguamente como cárcel o como residencia del capitán de policía (bargello en italiano), en la actualidad exhibe la mayor colección de esculturas italianas de los siglos XIV, XV y XVI.

Lo cierto es que el David de Donatello no es la única escultura que merece la pena contemplar en el Bargello, pero sí que justifica enormemente la visita. Nunca antes un bronce había cobrado tanta elegancia y finura…

Salimos de allí, y en menos de 10 minutos ya nos habíamos plantado en nuestro siguiente destino, la iglesia medieval de la Santa Croce, el segundo templo más grande de la ciudad solo por detrás del Duomo. Es también la iglesia franciscana más grande del mundo y sin duda una de las más bellas, el exterior recuerda al de Sta Maria Novella y su interior posee frescos de Giotto, Brunelleschi o Donatello.

El aspecto más peculiar de la Santa Croce es quizás el hecho de que en su interior fueron enterrados algunos de los personajes más ilustres del país. Al igual que sucede en Londres con la Abadía de Westminster, la Santa Croce podría ostentar así el título extraoficial de “el Panteón de Florencia”. Y es que no todos los días tiene uno la oportunidad de contemplar los sepulcros de personalidades como Miguel Ángel, Galileo, Maquiavelo, Ghiberti, Dante o Rossini. Tanto genio reunido, es algo que pone los pelos de punta…

Aún faltaba sin embargo algo más que ver antes de marcharnos de la Santa Croce. Accediendo a través del claustro se encuentra la Capilla Pazzi, una pequeña capilla que Brunelleschi diseñó por orden de Andrea Pazzi, miembro de una de las más ilustres familias florentinas de la época. La Capilla Pazzi es uno de esos edificios que, por muy pequeño y sencillo que resulte a primera vista, resulta una referencia fundamental en la historia de la arquitectura. Por ello Rafa tuvo que estudiarlo durante la carrera tantísimas veces… Con todos estos argumentos, era obligado pasar por allí antes de salir a comer.

Ahora sí, tocaba reponer fuerzas y lo hicimos en uno de los restaurantes de la plaza de la Santa Croce, una de las más amplias y animadas de toda Florencia…

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Rafa disfrutando de la espléndida pasta italiana…

Habíamos reservado la tarde para visitar el enorme y majestuoso Palazzo Pitti, en la zona de Oltrarno (es decir, al otro lado del río Arno), cruzando el puente más famoso de la ciudad, quizás su símbolo más representativo, el Ponte Vecchio. El Ponte Vecchio es el puente de piedra más antiguo de Europa, sus orígenes se remontan al año 1345. En los siglos XV y XVI sus casas colgantes estuvieron ocupadas por carniceros y matarifes pero, cuando la corte se mudó al Palacio Pitti, se ordenó cerrar las tiendas por el mal olor. A partir de ese momento las casas fueron ocupadas por joyeros y orfebres, los cuales permanecen aún hoy en día.

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Ponte Vecchio

Como curiosidad histórica que aprendimos de la novela Inferno, ahora sabemos que existe un pasadizo secreto que recorre la parte este del puente, el Corredor Vasariano, diseñado por Giorgio Vasari y construido por orden de Cósimo de Medici en 1564 para pasar desapercibido cuando quería trasladarse entre el Palazzo Vecchio y el Palazzo Pitti, pasando por encima de los tejados de la ciudad. Hoy en día alberga una importante colección de autorretratos y solo se puede visitar mediante reserva y visita guiada previa.

Atravesamos el puente y enseguida divisamos la imponente fachada del Palazzo Pitti, la que sería segunda residencia de la familia Médici después de que lo fuera el Palazzo Vecchio. En 1550 cuando la familia Pitti, propietaria del edificio inicial, se arruinó, la mujer de Cosme I de Médici, Eleonora de Toledo decide comprar el edificio. Quince años más tarde la familia se muda a su nueva casa, que había sido renovada y reestructurada.

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Fachada del Palazzo Pitti

La historia de este palacio no termina aquí. Tras la extinción de los Médici, pasó a ser residencia de la casa Lorena durante varios siglos y a principios del siglo XIX fue el domicilio de la hermana de Napoleón. Finalmente, con la unificación de Italia y siendo Florencia la capital del Reino, el Palazzo fue dispuesto como palacio real de los Saboya. Actualmente, tras varias restauraciones, el edificio alberga 5 museos diferentes: el Museo de Carruajes, la Galería de los Trajes, el Museo de la Plata, el Museo de Arte Moderno y la Galería Palatina (Apartamentos Reales), sin duda la parte más interesante ya que exhibe las obras de arte conservadas por los Médici. Debemos decir que esta visita es absolutamente imprescindible, quizás la que más nos sorprendió de Florencia con diferencia, y es que uno se queda con la boca abierta, no solo por la pomposidad de las estancias y apartamentos que vas recorriendo, sino también por una colección pictórica de primer nivel: Rafaeles, Tizianos, Tintorettos, etc.

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Galeria Palatina (Foto propiedad de http://www.myflorencetours.com)

Adjunto al Palazzo Pitti, a sus espaldas, se encuentran los fabulosos Jardines Boboli, la zona verde más amplia de la ciudad. Aunque estábamos extremadamente cansados decidimos recorrerlos y admirar algunas de sus innumerables fuentes y grutas. Inma todavía se acuerda de lo rojas que se pusieron nuestras caras aquella calurosa tarde de verano al subir la cuesta principal de los Jardines Boboli… La próxima vez que visitemos Italia, ¡por favor que sea en invierno!

Con este sol de justicia y el tremendo cansancio acumulado, nos merecíamos regresar al hotel a descansar antes de una cena de primer nivel. La reserva que habíamos contratado en el Hotel Berna incluía una cena degustación en un cercano restaurante típico florentino, ¡y la aprovechamos al máximo! Productos locales servidos a la manera tradicional, un deleite para el paladar.

Mañana seguiremos explorando la zona de Oltrarno y también subiremos a la parte más alta de la ciudad, buona notte!

SIGUIENTE ETAPA DÍA 3