Bellísima y medieval Siena

Siempre habíamos querido ir a Siena. ¿Por qué no en esta ocasión? Una bonita excursión de un día desde Florencia es perfectamente viable, ya que se encuentra a menos de una hora y media por carretera. Nosotros ya habíamos comprado los billetes de autobús durante el día de ayer, de modo que lo único que tuvimos que hacer es desayunar tranquilamente en el hotel (dejando las maletas a buen recaudo en la consigna del mismo) y dirigirnos a la estación de autobuses, a unos 5 minutos de nuestro alojamiento. Nos subimos bastante temprano, sobre las 7h de la mañana, y a eso de las 8.30h ya estábamos deambulando por las calles de esta preciosa ciudad, donde el tiempo parece haberse detenido para siempre. Cuanto más conocemos Italia, ¡más nos gusta!

Sabíamos que Siena nos iba a gustar. Rafa tenía un amigo que había vivido durante un tiempo allí y solo hablaba maravillas. Para comenzar el día quisimos ir al meollo de todo, la Piazza del Campo, una de las más bellas que hemos visto jamás. Diseñada en época medieval, su aspecto final se debe al Consejo de los Nueve, un poder ejecutivo electo controlado por los mercantes que gobernó la ciudad entre finales del siglo XIII y principios del XIV (se dice que esta fue la época más próspera de Siena). Los edificios que rodean la plaza siguen el mismo estilo arquitectónico  típico de aquella época.

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Piazza del Campo

El evento deportivo tradicional más famoso de Italia tiene lugar aquí, en esta plaza, se trata del Palio, una competición en forma de carrera hípica de origen medieval que se desarrolla dos veces al año: el 2 de julio se corre el Palio di Provenzano (en honor a la Virgen de Provenzano) y el 16 de agosto el Palio dell’Assunta (en honor de la Asunción de la Virgen). Ojalá algún día podamos venir a disfrutar de este espectáculo tradicional único…

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Palazzo Pubblico, en la Piazza del Campo

La Piazza del Campo parece un enorme teatro que tendría como escenario el Palazzo Pubblico, desde el que parten ocho líneas que dividen este inmenso espacio en nueve sectores que representan a los nueve dirigentes del Consejo de los Nueve. El Palazzo Pubblico es el ayuntamiento de Siena y su construcción data del siglo XIV. Su fachada es un buen ejemplo de arquitectura medieval italiana con influencias góticas y está ligeramente curvada hacia el interior para potenciar la curva exterior de la Piazza.

En su interior puede visitarse el Museo Civico, con una interesante colección de frescos de diferentes autores que representan momentos de la vida secular de la ciudad. Nosotros decidimos no visitarlo para poder continuar con el itinerario que teníamos planificado. La Torre del Mangia, símbolo de la ciudad, es en realidad el campanario del Palazzo Pubblico. Fue erigida entre 1325 y 1344 y diseñada para superar en altura a la torre del Palazzo Vecchio de Florencia (vecina y rival), convirtiéndose en la estructura más alta de todo el territorio italiano en aquella época.

Otra de las joyas que se encuentran en la Piazza es la Fonte Gaia, una fuente diseñada por el escultor Jacopo della Quercia en 1408. En realidad la que vemos hoy en día es una réplica exacta, obra de Tito Sarrochi, que se colocó allí en lugar de la original, conservada en una logia del Palazzo Pubblico.

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Fonte Gaia

Abandonamos momentáneamente la Piazza del Campo para adentrarnos en las callejuelas medievales de Siena. Y es que en esta ciudad la Edad Media dejó una huella muy profunda. Otro buen ejemplo lo tenemos en la Catedral de Siena, un hermosísimo templo gótico lleno de obras de arte de personajes como Pisano, Miguel Ángel, Donatello o Pinturicchio. Para acceder, uno puede elegir la entrada conjunta para la catedral, el baptisterio, la cripta y el museo de la Ópera, lo cual es absolutamente recomendable.

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Duomo de Siena

El exterior de la catedral es impresionante. Construida entre 1215 y 1263 sobre una edificación anterior, la catedral tiene una cúpula que sobresale ligeramente y un campanario. Tanto el exterior como el interior están decorados con mármol blanco y verde-negro a rayas, los colores simbólicos de Siena.

Una vez dentro de la catedral, la verdad es que uno no sabe dónde mirar… Un bosque de columnas con arcos de medio punto separa las diferentes naves y está construido también con mármol blanco y negro. El efecto de las franjas bicolores del mármol en el interior da a la catedral una profundidad óptica impresionante.

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Interior

El suelo contiene un conjunto de mosaicos descrito como uno de los más bellos el mundo  y compuesto por pequeñas piezas de mármoles del país donde se muestran 56 escenas diferentes de la Biblia y de la Antigüedad clásica. El púlpito gótico, otra de los tesoros de esta catedral, fue construido entre 1266 y 1268 por el genial escultor Nicola Pisano.

Como hemos dicho, uno no deja de sorprenderse… Y de repente te encuentras con un San Juan Bautista de Donatello, un San Pedro de Miguel Ángel o una fuente bautismal de Federighi… Vamos, lo de todos los días…

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Interior con las pinturas del Pinturicchio en la Biblioteca Piccolomini

Atragantados con todo aquello (en el buen sentido) nos dirigimos al Museo dell’Opera di Siena (o lo que es lo mismo, el museo catedralicio) y luego a la cripta, dos visitas muy interesantes, sobretodo esta última ya que está repleta de frescos de artistas del siglo XIII.

Al Baptisterio, sin embargo, se accede por otro lado, subiendo por la calle principal. Está situado a la derecha de la subida de las escaleras que dan a la Piazza del Campo. Antes de entrar, decidimos tomarnos un pequeño descanso y recuperar fuerzas sentados en las escaleras de acceso.

De un estilo muy parecido al de la Catedral, el baptisterio fue construido en 1390. Nos gustó mucho la visita ya que es un edificio precioso, pero sin embargo el elemento que más destaca en el interior es la pila bautismal, de bronce y mármol, en la creación de la cual participaron varios artistas como Jacopo de la Quercia, Giovanni de Turino, Lorenzo Ghiberti y Donatello. Sus paneles recrean, como no podía ser de otro modo, la vida San Juan Bautista.

Desgraciadamente no quedaba tiempo para más, debíamos coger el autobús de vuelta a Florencia si no queríamos llegar tarde para ir al aeropuerto. Ambos prometimos que volveríamos alguna vez a Siena para disfrutarla con algo más de calma y conocer alguno más de sus secretos, ¡aunque por esta vez nos damos por muy satisfechos!

Ya en Florencia nos dirigimos al hotel para recoger nuestras maletas, nos despedimos de la amable y divertida recepcionista y cogemos de nuevo otro autobús, el de regreso al aeropuerto de Pisa, donde horas más tarde cogeríamos el avión con regreso a casa.

Sin duda recordaremos el 2013 como el año que volvimos a Florencia a conocerla con todo el tiempo que merece, y también el año que estuvimos por primera vez en una ciudad bellísima, la medieval Siena. Allí, en Florencia, fue donde pensamos por primera vez en la posibilidad de tener a nuestra pequeña. Nunca olvidaremos que fue allí, en Florencia.

A todos los amantes del arte y la historia, a todos los locos por el Renacimiento y los Médici, no debéis olvidar que al menos una vez en la vida, hay que visitar Florencia.

¡Hasta la próxima aventura!