¿Por qué Baviera y Austria?

Lo cierto es que yo, desde los tiempos en que estudiaba la carrera, había oído hablar de un rey en Baviera que se dedicaba a satisfacer todos los caprichos de Richard Wagner. Estaba obsesionado por el músico, y por otras épocas anteriores a la suya, como la época medieval y el reinado del rey Luis XIV de Francia. Su mayor capricho fue edificar tres castillos-palacios que fueran un homenaje a todo aquello, desde una perspectiva romántica y nostálgica. Y así lo hizo. Por tanto, yo ya conocía un poquito su historia, y tenía mucha curiosidad por conocer el mito y el personaje desde cerca. Inma, por su parte, había quedado prendada cuando había visto fotos del castillo de Neuschwanstein, una de sus mejores obras. Esta fue, por tanto, una de las razones por las cuales queríamos ir allí, queríamos hacer la ruta de los castillos del famoso “rey loco”. Fue quizás la más importante, pero no fue la única. Además de eso, nos movían dos razones más: por un lado, teníamos ganas de visitar Salzburgo, la ciudad natal de Mozart, y la región de los lagos de Salzkammergut. Por otro lado, y esto era ya un interés muy personal mío (pobre Inma…), quería satisfacer uno de mis mayores deseos desde que era un niño, visitar el campo de concentración donde habían ido a parar tantísimos republicanos españoles, el campo de Mauthausen. Una visita que nunca olvidaríamos.

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Interior de la Wieskirche

Organización de nuestro viaje

Hoteles

Como es nuestra costumbre, siempre nos decantamos por elegir buenos hoteles. Nuestra primera noche la hicimos en la ciudad de Münich, una ciudad donde nos resultó tremendamente difícil encontrar un hotel con una buena relación calidad-precio. Sin embargo, por la zona de Baviera del sur hay numerosas opciones y todas bastante buenas. En Austria queríamos dormir en una de esas casitas-granjas que son tan típicas y lo cierto es que no nos defraudó en absoluto esta opción.

Comidas

Nos sorprendió bastante lo bien que se come por aquella zona. En las ciudades grandes como Münich o Salzburgo, nunca te faltará un lugar para reponer fuerzas y comprar un sandwich o un café, están por todas partes, y a un precio bastante asequible. Los restaurantes donde nosotros estuvimos resultaron ser muy recomendables, y quizás es lo menos caro de toda la zona en cuanto a servicios se refiere. ¡No os perdáis, como es lógico, un buen bratwurst si os gustan las salchichas, o un buen schnitzel acompañado de una cerveza Hofbrau!

Parkings

Eso sí, en los parkings hay que pagar SIEMPRE, en algunos te clavan considerablemente, así que tomadlo con filosofía… Lo cierto es que están todos muy bien señalizados y cercanos a los monumentos. pero cuidado porque la mayoría hay que pagarlos en efectivo y con las monedas justas, aunque algunas máquinas sí aceptan tarjetas de crédito.

Coche y conducción

La mejor opción para viajar por aquella zona, a nuestro juicio, es alquilar un coche. Ya nos habíamos decantado por el coche en Escocia, y por tierras bávaras también resultó un acierto total: no dependes de horarios ni de trenes para llegar a los sitios y las carreteras están en perfecto estado. ¿Que cómo se conduce por allí? Los alemanes son educados, buenos conductores. Eso sí, en las autopistas van como locos cuando no hay límite de velocidad (tened cuidado cuando la señal indique un límite de velocidad determinado, aquello está plagado de radares…). Los austriacos, en cambio, son peores conductores, al menos por la zona por donde nosotros estuvimos conduciendo. En carreteras secundarias van a más velocidad de la permitida y efectúan adelantamientos de auténtico terror. En general, sin embargo, se trata de una zona muy, muy cómoda para conducir, nosotros no tuvimos ni el más mínimo percance.

Idioma

Lógicamente, en Baviera y en Austria se habla el alemán, sin embargo casi todo el mundo (exceptuando alguna persona muy mayor) habla el inglés a la perfección y en general son todos muy simpáticos, así que no tendréis problema para comunicaros y haceros entender. Están muy acostumbrados al turismo y el inglés está por todas partes.

 

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