Tal y como hemos dicho en la presentación, esta breve escapada al Sur de Inglaterra iba a ser muy especial para nosotros por el hecho de ir acompañados de nuestros padres. Nuestra motivación más importante era que ellos no tuvieran que preocuparse por nada y disfrutaran al máximo, así que desde el principio tratamos de planear todo al detalle. Había una preocupación que había estado rondando en mi mente durante los últimos días, y no era otra que la de volver a conducir por la izquierda. No era la primera vez para mí, pues ya lo había hecho durante nuestro viaje de luna de miel por tierras escocesas allá por 2014, pero sí era la primera vez que iba a conducir un coche para 7 personas. Bien es cierto que tanto mi padre como mi suegro se ofrecieron a llevar el vehículo, y aquello me daba cierta seguridad. Pero como he dicho, queríamos que no tuvieran que preocuparse de nada, solo de pasarlo bien. Al fin y al cabo se trataba de uno de sus sueños: ¡conocer Stonehenge!

Con todo lo que queríamos visitar, era importante no perder demasiado tiempo. Desde un principio tratamos de concienciarnos, sobretodo yo, de que existía una alta probabilidad de que alguno de los dos aviones sufriera algún retraso (si bien mis suegros y nosotros debíamos salir desde Alicante, mis padres iban a hacerlo desde Barcelona), así que no podíamos hacer otra cosa que cruzar los dedos. Finalmente solo nuestro avión de Easyjet aterrizó con un pequeño retraso de una media hora y, después de pasar por un interminable control de aduana, los 7 nos encontramos en el Aeropuerto de Bristol. De nuevo la familia reunida, ¡y esta vez en el extranjero! ¿Y cómo había pasado Elia el trayecto? Pues como no era su primera vez en avión (había volado ya a Alsacia en junio) ¡parecía ya toda una experta!

La diferencia horaria jugó a nuestro favor en el viaje de ida (no así en el de vuelta) y, a pesar de que salimos desde Alicante sobre las 11.45h y de que el vuelo Alicante-Bristol es de dos horas y media, llegamos al aeropuerto de la ciudad inglesa sobre la 13.15h, hora local. Como no queríamos perder ni un solo segundo compramos unos sandwiches en una tienda del mismo aeropuerto y decidimos comérnoslos dentro del vehículo que nos iba a acompañar estos días por la hermosa campiña inglesa, un Volkswagen Sharan automático de 7 plazas contratado a través de Europcar de manera impecable. Y así, mientras nuestras familias disfrutaban como unos jóvenes mochileros zampándose sus sándwiches y echándose las primeras risas del viaje, yo trataba de concentrarme y hacerme con los mandos de aquel coche larguísimo (a mí al menos me lo pareció). ¡Menudo cuadro!

El Aeropuerto de Bristol queda al sudoeste de la región de los Cotswolds, concretamente a una hora aproximadamente de nuestro primer alojamiento, The Green Dragon Inn, que se encuentra en pleno corazón de la campiña inglesa. Esta fue una de las razones por las que decidimos a ultimísima hora decantarnos por este lugar, además de por el hecho de que allí tendríamos la oportunidad de cenar sin necesidad de tener que buscar otro sitio, ya que el Green Dragon Inn dispone de pub-restaurante.

Lo primero que hicimos fue coger la autopista M5 que conecta Bristol con Cheltenham. Durante los primeros momentos tuve que emplearme a fondo, lo reconozco, pues no resultó nada fácil comenzar a conducir por el lado izquierdo en una autopista de varios carriles. Sin embargo el cerebro se acostumbró rápidamente a la nueva manera, como suele suceder en estos casos, y antes de darme cuenta ya circulaba por allí como un verdadero profesional. La parte más divertida vino inmediatamente después, cuando entramos en la región de los Cotswolds propiamente dicha, plagada de estrechas carreteras por las que, a pesar de ser de doble sentido, parecía mentira que dos coches pudieran pasar al mismo tiempo. Señoras y señores: ¡estamos en los Cotswolds!

Los Cotswolds

Creo que no existe un adjetivo que pueda definir mejor la región de los Cotswolds que el de pintoresco, un adjetivo que hoy en día es sinónimo de raro, extravagante, chocante, pero que en realidad surgió allá por el siglo XVIII, precisamente en el Reino Unido, para designar un tipo de categoría estética, aquella relativa a los paisajes que deslumbran por su naturaleza salvaje, agreste e irregular. Así son los Cotswolds, de una naturaleza apabullante, con pueblos llenos de casas de tejados irregulares y piedra de color miel. No es de extrañar que esta zona del país sirviera de inspiración a algunos de los movimientos artísticos más importantes de la historia de Inglaterra, como el movimiento Arts and Crafts, una apología del trabajo artesanal en los tiempos en que la industrialización se encontraba en pleno apogeo. En este sentido, la región de los Cotswolds ha permanecido como inalterada en el tiempo, representando un auténtico oasis entre grandes zonas urbanizadas que sí evolucionaron tecnológicamente pagando por ello un coste muy alto, el de perder la esencia de lo auténtico. Un coste que, por vicisitudes del destino, no han pagado los Cotswolds.

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Los Cotswolds

La región de los Cotswolds ocupa en realidad parte de 5 condados distintos, Gloucestershire, Oxfordshire, Warwickshire, Wiltshire y Worcestershire, aunque su territorio no es excesivamente grande. Su posición estratégica entre ciudades de un gran valor patrimonial (Bath y Bristol al Sur; Stratford-upon-Avon al Norte; Oxford al Este; y Cheltenham al Oeste) la hace muy atractiva para los turistas. Sin embargo su gran peculiaridad reside, insistimos una vez más, en su extraordinaria belleza. Por ello está calificada como Area of Outstanding Natural Beauty (AONB), es decir, como zona de extraordinaria belleza natural, y por tanto como una de las regiones más bonitas del país. Ahí es nada.

Llegamos a primera hora de la tarde a The Green Dragon Inn, que goza de un amplio aparcamiento a prueba de inexpertos conductores de la manera británica. El hotel dispone de habitaciones que son una auténtica maravilla, muy british, pero a la vez tremendamente estilosas y modernas. Una más que agradable sorpresa teniendo en cuenta lo que nos habíamos encontrado en Londres hace años… Y es que, a pesar de tratarse del mismo país, ya os digo yo que la campiña nada tiene que ver con la capital en este sentido, por suerte…

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Entrada de The Green Dragon Inn

Como suele suceder, el tiempo del que uno dispone no suele coincidir con el tiempo que haría falta realmente para visitar todo lo que habría que visitar. En este caso nosotros solo contábamos con un día y medio para visitar los Cotswolds, de modo que nos centramos en visitar los pueblos más imprescindibles. El resto de rincones quedarán para una futura visita, mucho más pausada. La primera tarde de hoy la hemos reservado para conocer pueblos de la parte más alta, Snowshill y Chipping Campden, haciendo una breve parada para contemplar la Torre de Broadway desde la carretera.

Pueblo de Snowshill

Rápidamente hacemos el check-in en el hotel y dejamos las maletas en nuestras habitaciones. No queríamos perder más tiempo antes de dirigirnos a Snowshill, nuestro primer destino en este viaje por tierras inglesas. Tardamos en llegar poco más de media hora a uno de los pueblos más pequeños y también más bonitos de los Cotswolds. La etimología de su nombre indica su íntima relación con la nieve, y es que cuando nieva, se dice que este es uno de los primeros lugares de toda la campiña en quedar pintado de blanco. Resulta difícil creer entonces que cuando aquí se rodó una de las escenas de El diario de Bridget Jones (2001)… ¡se usara nieve de mentira!

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Snowshill

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Cementerio de Snwoshill

Snowshill es realmente pequeño pero condensa en sí mismo la esencia de los Cotswolds. Su mayor atractivo (y prácticamente único) es su amplio cementerio en medio del pueblo, presidido por la Iglesia parroquial de St. Barnabas, construida en el siglo XIII y ampliamente reformada en 1864. Aparcamos justo al lado del cementerio y nos dirigimos directamente a la cabina roja que se encuentra en la puerta de acceso al cementerio, uno de los puntos más fotografiados de los Cotswolds, un lugar escénico donde los haya. Y es que los Cotswolds es una de las zonas con más rincones escénicos por metro cuadrado, estamos seguros de ello.

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Iglesia de St. Barnabas

Son nuestros primeros momentos en los Cotswolds y la emoción se dibuja en los rostros de nuestros padres, que disfrutan viendo como Elia da sus imprecisos pasos por la hierba de Snowshill.

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Posando en Snowshill

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Elia correteando en Snowshill

Entramos en el recinto del cementerio. Mi madre victoria disfruta como una enana, pues es una enamorada de los cementerios. Sí, lo habéis leído bien. Una auténtica morbosa. De tal palo, tal astilla. Llegamos hasta la iglesia, cerrada a esas horas, y volvemos a salir por otro lado, rodeando el cementerio por la calle exterior. Este lugar, por la noche, debe ser un escenario perfecto para una peli de terror, pensamos.

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Cementerio de Snowshill

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Cementerio de Snowshill

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Cementerio e iglesia de Snowshill

Las pintorescas calles aledañas al cementerio están formadas por conjuntos de casas construidas con la típica piedra caliza de color miel de los Cotswolds. Esta es la arquitectura típica de la zona que tanto maravilla a los que la visitan.

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Snowshill

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Calle de Snowshill

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Casas de Snowshill

Otro punto de gran interés en Snowshill es la Snowshill Manor, una residencia señorial del siglo XVI que formó parte de la dote de matrimonio de Catherine Parr, la sexta esposa del rey Enrique VIII. Hoy en día es propiedad de la National Trust for Places of Historic Interest or Natural Beauty, la organización de preservación de lugares históricos más importante de Inglaterra. Por falta de tiempo e incompatibilidad de horarios no pudimos visitarla, una verdadera lástima.

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Vivienda en Snowshill

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Snowshill

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Puerta de Snowshill

Antes de marcharnos de Snowshill no pudimos evitar volver a acercarnos a la entrada del cementerio para realizar nuevas fotos. Y es que de un rincón así de bonito cuesta mucho marcharse.

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Los cantineleros en la entrada del cementerio de Snowshill

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Iglesia de Snowshill

Broadway Tower

A escasos 10 minutos de Snowshill se encuentra el pueblo de Broadway, apodado “la joya de los Cotswolds”, de cuya belleza no pudimos disfrutar debido a que, por falta de tiempo, nos vimos en la obligación de descartar algunos lugares. En vez de eso, decidimos optar por dirigirnos a Chipping Campden, pero no pudimos resistir la tentación de hacer una breve parada en la colina Broadway Hill, a las afueras de Broadway, donde se alza, elegante, la Torre de Broadway. Con 312 metros sobre el nivel del mar, es el punto más alto de la zona norte de los Cotswolds. 

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Broadway Tower

Por desgracia, no llegamos a tiempo para encontrar abierto el acceso a la torre y tuvimos que conformarnos con ver su estilizada silueta desde la carretera. La tarde comenzaba a caer en ese mismo momento y el cielo destilaba unos colores que conferían a la torre un aspecto siniestro.

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Broadway Tower

Yo tenía un especial interés en visitar este monumento, no solo por su belleza, sino también por su curiosa historia. Justo en este punto, antes de construirse la torre, tuvo lugar un suceso trágico en el año 1661, cuando una madre y sus dos hijos fueron ahorcados, acusados de un delito que, como más tarde se demostró, no habían cometido. En realidad la torre fue levantada en 1798 como un capricho del Conde de Coventry, y desde entonces ha sido utilizada para diversos usos. Durante el siglo XIX fue utilizada como retiro de vacaciones y lugar de reunión de diversos artistas prerrafaelitas, como Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones o el propio William Morris, quien encabezó posteriormente el movimiento Arts and Crafts. Durante la Guerra Fría fue usada como lugar de observación e información de posibles ataques nucleares (en las inmediaciones existe un búnker al que se puede acceder con visita guiada).

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Broadway Tower

Pueblo de Chipping Campden

En menos de 10 minutos ya estábamos aparcando en Chipping Campden. A la hora de organizar nuestro viaje, decidimos decantarnos por Chipping Campden debido a que encarna como pocos la esencia de los Cotswolds y la razón por la cual esta región floreció durante la Edad Media: el comercio de la lana. Aquí los suelos siempre han sido difíciles de arar, pero ideales para alimentar al ganado, y así la riqueza nacida del comercio lanar se invirtió en majestuosas iglesias y opulentas casas. Uno de los centros más importantes fue precisamente Chipping Campden, cuyas ovejas locales eran conocidas por todo el territorio como “leones” debido al espesor de su pelaje. En su calle principal, la High Street, se guarda todavía un testimonio privilegiado de aquella época, el antiguo mercado de lana o Market Cross, tesoro que no podíamos perdernos por nada del mundo.

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Final de la Sheep Street

A pesar de tratarse de uno de los pueblos más visitados de los Cotswolds, a aquella hora de la tarde no encontramos apenas turistas y pudimos aparcar sin problema en la Sheep Street (literalmente “calle de la oveja”), conocida por albergar algunas de las casas más increíbles de toda la campiña inglesa. Esta afirmación resultaría todo un atrevimiento de no ser por el hecho de que todavía conservan los típicos tejados de paja del siglo XVII, una rareza en peligro de extinción debido a su alto coste de mantenimiento y conservación por parte de las personas que las habitan. Pudimos verlas desde el coche antes de aparcar y pensamos que sería mejor fotografiarlas después de visitar el pueblo para no perder tiempo. Craso error, ya que la oscuridad de la noche se nos echó encima e impidió cualquier instantánea medianamente decente. A estas alturas, todavía me estoy arrepintiendo…

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Rosa ante la fachada de una casa con tejado de paja

Desde la Sheep Street caminamos en dirección a la High Street, arteria principal de Chipping Campden. Como nos encontramos justo en el medio, primero nos dirigimos hacia un lado y luego hacia el otro, disfrutando enormemente del paseo por la que probablemente es la calle más elegante de los Cotswolds.

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La High Street de Chipping Campden

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Casas de la High Street

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Iglesia católica de St. Catherine

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Chipping Campden

Durante nuestro paseo por la High Street reparamos en sus preciosas y pintorescas fachadas construidas con la piedra caliza de color miel típica de esta zona del país. Una vez más debemos hablar del movimiento Arts and Crafts, pues Chipping Campden se convirtió a principios del siglo XX en una especie de meca de esta escuela cuando muchos de sus integrantes fijaron su residencia en el pueblo. Incluso se llegó a establecer aquí una School of Arts and Crafts. Actualmente Chipping Campden alberga el Court Barn Museum, sobre artes, oficios y diseño.

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Arquitectura típica de los Cotswolds en la High Street de Chipping Campden

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Chipping Campden

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El yayo Rafael y Elia en Chipping Campden

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La High Street de Chipping Campden

En el lado norte de la High Street se encuentra su tesoro más preciado, el Market Cross, que desde 1627 sirvió como lugar principal de venta de lana en el pueblo. Hoy en día y debido a su importancia histórica, es propiedad de la National Trust.

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Market Cross de Chipping Campden

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Mamá Inma y Elia en el Market Cross

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Market Cross

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Chipping Campden

Como se nos echaba el tiempo encima (a las 20.30h teníamos mesa reservada en el restaurante del Green Dragon Inn) decidimos regresar al coche y poner rumbo al hotel. Entonces no lo sabíamos, pero al final de la High Sreet se encuentra la iglesia más importante de Chipping Campden, la Iglesia parroquial de St. James, que se remonta al siglo XIII. Al parecer se encuentra entre los templos más impresionantes de los Cotswolds, ¿puede haber una excusa mejor para volver?

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Chipping Campden

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Fachadas de la High Street

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High Street

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Sheep Street

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Sheep Street

El camino de vuelta al Green Dragon Inn demandó toda mi atención al volante. Esos 40 minutos a través de serpenteantes y estrechos senderos se hicieron eternos en medio de la oscuridad de la noche. Por suerte nos esperaba una inesperadamente suculenta cena en el pub-restaurante de nuestro hotel, momento que inmortalizó nuestra vecina de mesa en una foto que, a pesar de salir totalmente desenfocada, capturó toda la felicidad de una familia.

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Con nuestra familia disfrutando de un viaje inolvidable juntos

Es hora de dar por terminado este primer día en el sur de Inglaterra, mañana nos espera un día precioso visitando más pueblos de la región de los Cotswolds que, a pesar de la alta previsión de lluvia, seguro que disfrutamos enormemente.

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Elia a punto de meterse en su cama del Green Dragon Inn

Good night! See you tomorrow!

SIGUIENTE ETAPA. DÍA 2 (próximamente)