Teruel – Castillo de Peracense

Desde Cieza hasta Teruel hay unas 3 horas y 45 minutos, por lo que madrugamos un viernes para estar en la capital sobre las 11h de la mañana.

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Itinerario

Aparcamos en el Camino de la Estación y empezamos a explorar esta interesante ciudad subiendo la espléndida escalinata del Paseo del Óvalo, obra modernista de 1920 del arquitecto José Torán para comunicar la meseta sobre la que se asienta el casco histórico con la estación de ferrocarril. Nos impresiona la combinación que en esta obra se hizo de la piedra, el ladrillo y la cerámica de color verde y blanco, imitando el estilo por el que Teruel es conocido a nivel nacional, el arte mudéjar.

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Escalinata modernista

Una vez arriba, vamos derechitos a la oficina de turismo para que nos indiquen lo imprescindible a visitar, aunque como de costumbre nosotros ya traemos el programa bastante preparado de casa… A Teruel hay que ir fundamentalmente por dos razones. La primera de ellas es el monumento dedicado a los célebres y trágicos amantes. La segunda es su conjunto histórico mudéjar, Patrimonio de la Humanidad desde 1986. El estilo mudéjar representa una de las contribuciones más importantes del arte español, surge aproximadamente en el siglo XII y consiste básicamente en una síntesis en la que se mezclan las influencias cristianas con las islámicas en un momento histórico en el que conviven ambas poblaciones o culturas. Uno de los focos más importantes del arte mudéjar fue el antiguo reino de Aragón, donde la coyuntura económica, política y social favoreció enormemente la introducción de este estilo.

En dirección a la plaza principal (Plaza del torico) subimos la calle El Salvador y pasamos justo por debajo de uno de los principales ejemplos de arquitectura mudéjar, la Torre de El Salvador, levantada a principios del siglo XIV y anexa a la iglesia homónima. Este primer contacto con el arte mudéjar nos deja con ganas de más…

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Torre de El Salvador

Llegamos a la Plaza del torico, la plaza más célebre e icónica de la ciudad, pequeña y encantadora. En el centro de la plaza, una fuente con un alto pedestal columnario de piedra labrada sobre el que preside una diminuta escultura de un toro, muy querido por los habitantes. Alrededor de la misma, una serie de casas de estilo modernista embellecen y dan señorío a la pequeña plaza.

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Plaza del torico

Después de visitar el Museo Provincial, situado en el Palacio de los Marqueses de Tosos, nos maravillamos con otro de los ejemplos de arquitectura mudéjar de Teruel lo tenemos en la Catedral Santa María de Mediavilla, conjunto de gran complejidad, fruto de ocho siglos de existencia. Su techumbre, realizada en torno al 1300, es de estilo mudéjar. De madera, con armadura de par y nudillo, está profusamente decorada con elementos vegetales estilizados, geométricos y epigráficos de tradición islámica y decoración figurada gótica lineal. La catedral posee, además, una de las torre-campanario mudéjar de la ciudad (1257-58), cuya parte baja es atravesada por una calle, al igual que la Torre de El Salvador.

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Catedral

Volvemos sobre nuestros pasos, atravesando de nuevo la Plaza del torico, esta vez en dirección al Mausoleo de los Amantes, visita obligada en Teruel.  Actualmente la Fundación Amantes de Teruel gestiona no solamente el mausoleo sino también el conjunto mudéjar de San Pedro. Al llegar allí, nosotros decidimos comprar la entrada combinada para ver ambos monumentos, incluyendo la visita guiada a la Iglesia y la Torre de San Pedro.

Empezamos por el Mausoleo de los Amantes de Teruel, inaugurado en 2005. En el interior uno encuentra diversas salas expositivas que pretenden acercar la historia de estos amantes al visitante. Como la historia es bien curiosa y además estamos en Aragón, pues la contaremos en clave aragonesa: había una vez, durante el siglo XIII, un zagalico que se llamaba Juan Martínez de Marcilla, no el del café, sino uno que vivía en la ciudad de Teruel. Este joven se enamoró de una doncella, muy, muy rica, que se llamaba Isabel de Segura. Como él era pobre, el padre de ella no lo quería como yerno, así que prometió a la doncella irse a la guerra, haciéndole prometer a ella que le esperara cinco años, periodo durante el cual él se haría tan rico como ella. Y así lo hicieron. Él se fue y ella pues venga a esperar hasta que pasó el plazo y el padre la obligó a casarse con otro. Pero resulta que el zagalico volvió y fue a la casa de la doncella, ya casada y le pidió un beso. Al rechazarle ella, pues el zagalico se murió del susto, o del disgusto, vaya. En estas que a él le iban a dar sepultura en la iglesia, pero ella quería darle un beso al cadáver, menuda grima, pero es que se acordó de cuánto la quería el joven, así que se lo dio tan fuerte que acabó muerta ella también. Y ambos fueron enterrados en la misma sepultura.

El fabuloso mausoleo de mármol es obra del escultor Juan de Ávalos. El mural pintado que hay en la misma sala es obra del pintor Jorge Gay.

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El amor nuevo, de Jorge Gay

Cuando terminas de visitar el mausoleo, aquellos que han reservado la visita guiada a la Iglesia de San Pedro deben cruzar por una puerta que conecta ambos edificios. El templo, de una sola nave, data del siglo XIV y se trata del único ejemplo de iglesia mudéjar que se conserva en Teruel, ya que los otros dos (San Martín y San Salvador) solo conservan las torres. De todos los edificios que hemos visto hasta ahora, este es sin duda el más bello e interesante.

Una vez visitas la iglesia, te invitan a subir a la Torre de San Pedro, del siglo XIII, considerada el monumento mudéjar más antiguo de la provincia de Teruel. Desde arriba uno puede contemplar los demás templos religiosos, así como también las otras torres mudéjares de la ciudad.

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Ya era hora de comer, así que decidimos tomarnos un descanso antes de volver al coche y dirigirnos al primero de los castillos que veríamos en nuestra escapada. Teruel nos había dejado un buen sabor de boca, ¡estábamos muy contentos de habernos decidido por este destino!

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Itinerario

Hay unos 50 minutos hasta el Castillo de Peracense. El camino resulta algo desalentador, parece que estás en medio de la nada, además el acceso es algo dificultoso. Pero todo merece la pena cuando llegas a ver el castillo, imponente, construido sobre una escarpada formación rocosa.

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Castillo de Peracense

Asentado casi a 1400 metros de altura junto al cerro de San Ginés, el castillo de Peracense data del siglo XIII y su construcción, como la de otros castillos vecinos, es fruto de la rivalidad entre los reinos de Aragón y de Castilla. Tiene tres recintos concéntricos que actúan de tres niveles de elevación diferentes. El primero de ellos posee una colección de armas y catapultas diversas al aire libre, aunque sin duda el más vistoso y espectacular es el segundo, literalmente construido encima de la roca. Desde el tercero, las vistas son sencillamente preciosas.

A nuestro juicio, merece muchísimo la pena venir a visitar este castillo, quizás uno de los menos conocidos pero sin duda más espectaculares. Hoy en día se encuentra en un estado de conservación formidable, y es que, amigos míos, estamos en Aragón, y en Aragón se respeta mucho la cultura.

Recorremos la hora y veinte minutos que dura el trayecto de vuelta hasta nuestro hotel, a unos 5 kilómetros pasado Mora de Rubielos. En el Hotel Masía la Torre pudimos disfrutar de todas las comodidades, incluyendo una fantástica cena de autor y un paseo nocturno por el campo a la luz de la luna, ¿qué más se puede pedir?

¡Buenas noches!

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