Playa de Morar – Glenfinann

¡Buenos días! Hoy hemos madrugado un poquito porque tenemos que estar a las 10h en el puerto de Armadale para coger el ferry. Nuestro anfitrión Craig no ha tenido ningún problema para prepararnos el desayuno antes del horario habitual, y es que esta gente siempre hace que te sientas como en casa.
Además, hoy dejamos Skye y lo hacemos de una manera muy original, por ferry. Os explico. Solo hay dos maneras de entrar y salir a Isle of Skye. O bien por carretera a través del puente (el que utilizamos nosotros cuando llegamos), o bien por ferry hasta el pueblo de Mallaig. Esta última es la opción más corta si lo que deseas es llegar hasta la zona de Glencoe sin tener que volver a dar toda la vuelta. Después de llegar a Mallaig, nuestra idea para hoy es visitar las playas de arena blanca de Morar y visitar Glenfinnan y sus atractivos monumentos. Finalmente decidimos visitar el Stalker Castle.

Itinerario

Como en los diarios que leí no aparecía demasiado explicado el tema del ferry (no sabíamos cómo funcionaba esto de coger un ferry, aunque supusimos que no sería nada del otro mundo), vamos a animarnos a hacerlo nosotros. Lo primero que hicimos fue reservar a través de internet, meses antes de nuestro viaje. La compañía de ferrys se llama Caledonian MacBrayne (Calmac) y su página web es http://www.calmac.co.uk/. Reservas para el día que deseas, a una hora determinada, ya que salen ferrys cada hora y media más o menos. Ellos te piden que estés algunos minutos antes en el puerto de Armadale, que es de donde sale el ferry. Tienes que llevar impreso desde casa el recibo que ellos te mandan por e-mail, una especie de confirmación. Desde Portree hasta Armadale hay más o menos una hora de camino, cuando llegas uno ve que hay como cuatro filas pintadas en el suelo, encabezadas por números, 1, 2, 3 y 4. Pues bien, uno debe situarse detrás del último coche que ya está parado en la fila. Los primeros en entrar en el ferry serán los de la fila 1, luego los de la fila 2, y así hasta la 4. Dejas el coche parado detrás del último coche y sales para ir a la oficina, donde deberás enseñar tu documento de confirmación que te enviaron el día de la reserva. Ellos te darán el billete verdadero, que tendrás que conservar para entrar en el ferry. Una vez llega el ferry, van entrando los coches según las filas, dejas aparcado el coche donde ellos te dicen y subes a la parte interior de arriba, donde puedes disfrutar de la cafetería.

Ferry de Armadale

Luego te avisan para que vuelvas al coche, te preparas y cuando se abren las puertas sales. Así de sencillo, ya estábamos en Mallaig. Sabíamos que a muy pocos km de allí se encontraba Morar, una pequeña población, famosa por sus playas de arena blanca y nos acercamos a verlas. Eso sí, no supimos verlas de buenas a primeras, nuestro GPS nos llevó al centro de Morar y ni rastro de las playas. Después de dar un par de vueltas, conseguimos ver un cartelito pequeño que ponía “to the beach”. Para que lo sepáis, el acceso a las playas (al menos el que nosotros encontramos) se encuentra dentro del pueblo, justo antes de llegar a la vía del tren, o lo que es lo mismo, justo antes de llegar a la estación de tren. Allí dejamos el coche y seguimos andando por donde indicaba el cartel. Vas a dar a una carretera de doble sentido, que hay que cruzar con cuidado, y llegas a las playas. Una vez allí nos dimos cuenta de que quizás aquel no era el único acceso para llegar a la playa, pero fue el que nosotros encontramos.

Playa de Morar

Las playas de Morar son muy bonitas pero el tiempo no estaba acompañando nada… ya nos lo había advertido Craig al salir del B&B. Nos temíamos lo peor… Al menos no llovía y nos dimos un buen paseo antes de regresar al coche y comernos unas galletas Walkers shortbread, ¡Dios, qué buenas están! No dejéis de probarlas si vais a Escocia.

El camino que va desde Morar hasta Glenfinnan, de unos 40 minutos, es también uno de los más bonitos que encontramos, así que tenedlo en cuenta en vuestra ruta. Montañas pobladas de árboles y abundantes cascadas. Muy diferente al paisaje que encontramos en Skye, pero igualmente espectacular.

Nuestra próxima parada en Glenfinnan resulta bastante obvia. No queríamos desperdiciar la oportunidad de contemplar el famoso viaducto que aparece en las películas de Harry Potter y también el monumento jacobita de Glenfinnan. Se encuentran uno justo al lado del otro, y en medio, un amplio aparcamiento y una pequeña cafetería con su tienda de recuerdos. Debo decir que aquel día fue el que peor tiempo nos hizo: lluvia, viento y sobretodo, niebla. Sí, otra vez la niebla que amenazaba con echar por tierra nuestra visita. Como nuestro B&B se encontraba a pocos km de allí teníamos la opción de volver al día siguiente a Glenfinnan, pero tampoco podíamos estar seguros de que haría mejor tiempo que hoy así que decidimos seguir adelante con lo planeado. Primero vamos al monumento, erigido en 1815 en homenaje a los miembros de los clanes que lucharon y murieron por la causa Jacobita en la rebelión de 1745. Como he dicho, la niebla estaba hoy en nuestra contra y esto es todo lo que pudimos ver:

Monumento Glenfinann

Al terminar de visitar el monumento, fuimos a ver el viaducto, lugar de peregrinación para los entusiastas de los trenes de vapor y los fans de Harry Potter. Para llegar hasta él uno debe dirigirse a otro aparcamiento que está justo antes de llegar al aparcamiento del centro de visitantes. Es decir, que si ya has llegado al aparcamiento principal debes volver por donde has venido, pasar un pequeño puente y a mano derecha tienes el otro aparcamiento. Desde allí hay una caminata de unos 10 minutos y de ese modo llegas al viaducto.

 Lo cierto es que lo imaginábamos más espectacular pero para ser justos tenemos que decir que al igual que sucedía con el monumento jacobita, la niebla tapaba casi todo su entorno. Eso sin duda restaba mucha espectacularidad. Al volver al aparcamiento decidimos hacer una parada para comer en la pequeña cafetería situada en el centro de visitantes. Nos enteramos entonces que al cabo de una hora pasaría el famoso tren de vapor Jacobite, utilizado en las películas de Harry Potter, que hace el trayecto entre Mallaig y Fort William. No podíamos irnos de allí sin verlo y así lo hicimos. Muy, muy bonito de ver, la verdad.
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Viaducto de Glenfinann

Volvemos al coche y nos decimos “ya hemos visto todo lo que debíamos ver hoy. Quizás podríamos adelantar algo de mañana…”. Eso pasaba por acercarse a ver Stalker Castle, que estaba a una hora de camino de allí, pasando por Fort William. El ir a verlo era cosa mía, me había enamorado de él viendo unas imágenes. Un castillo que está encima de un islote en Loch Laich. Debía de ser espectacular. Sabíamos, sin embargo, que el castillo era privado y no podríamos acercarnos mucho a él, aunque habíamos leído que existía un mirador. La ruta para llegar hasta él se hace bastante larga pero el mirador está bien señalado.

Aparcas el coche y te vas a verlo desde lejos, en el mirador. Eso sí, os vamos a contar lo que nos pasó. O mejor dicho, lo que ME pasó. Como ya os tengo confianza, pues qué más da…  Resulta que cuando te acercas hasta donde está indicado el mirador, nosotros pensábamos que eso no podía ser, que tendría que poder verse desde más cerca aún, y había una especie de camino que bajaba un barranco, y como había llovido todo el puñetero día, pues eso tenía más barro que las profundidades del Lago Ness… Y yo que digo “joer, eso lo tengo que bajar yo como sea para ver el castillo de más cerca…”, y allá que vamos. CATAPUM! Primer tortazo que me pego, y todo el chubasquero embarrado. Inma, al ver que yo me la pegaba, decide quedarse en ese punto (recordemos que es la inteligente de la pareja), pero yo decido seguir intentando bajar por aquel barrizal. CATAPUMCHINPÚN! Segundo culazo, y más barro para mis pantalones. En la segunda caída ya me tuve que reír. Pero seguí adelante. Cuando llegué abajo, y después de bastante caminar (Inma me esperaba arriba), llego a una especie de bosque y digo “aquí no puede ser…”. No obstante se veía algo mejor el castillo.

Stalker Castle: situado en una isleta sobre el Lago Laich

Aprovecho la ocasión para comentar que NO merece la pena poner en riesgo vuestra vida y bajar por allí, porque sinceramente creo que ese NO era el camino, que el mirador es justo lo que hay enfrente del cartel y pasando la puerta al recinto. Ese es el mirador, sin más. Por favor hacedme caso y os evitaréis hacer el ridículo en un McDonalds esperando tu cena en la cola con todo el pantalón lleno de barro. Si me hacéis caso y os quedáis en ese mirador, lo que veréis será esto, que tampoco está tan mal:

Mirador del Stalker Castle

Finalizada la mayor de mis aventuras nos vamos al susodicho McDonalds de Fort William a cenar y luego directos al nuevo B&B. Se trata del Ardarroch Cottage B&B, se encuentra justo en la misma carretera que va desde Glenfinnan hasta Fort William, en las inmediaciones de un pueblo pequeñito llamado Fassfern.

 Barry, el dueño del Ardarroch, es el perfecto anfitrión. Servicial y sensible. Un hombre de su casa. Su casa es preciosa, de solo dos habitaciones. A nosotros nos trajo un par de copas de vino blanco con sendos bombones. Perfecto B&B para un día “difícil”.

No sé si lo creeréis pero ya empezamos a sentir algo de penilla por tener que irnos de Escocia… Nos quedan solo dos días completos… Llorando o muy triste ¡Buenas noches!

SIGUIENTE ETAPA DÍA 9