Valle de Glencoe – Kilchurn Castle – Inveraray

Nos despertamos después de una noche movidita. No penséis mal, me refiero a la tremenda ventisca que ha hecho que la pobre de Inma no haya pegado ojo en toda la noche. Barry nos dice que él ha vivido noches peores así que no nos quejamos demasiado… Recargamos bien las pilas y después de una buena conversación con un matrimonio americano con el que compartíamos mesa, nos despedimos de Barry con los mejores deseos.

Hoy nos espera otro plato fuerte del viaje: visitar el famoso valle de Glencoe. Posteriormente queríamos visitar otro castillo, no tan conocido, el Kilchurn Castle, y finalmente llegar al pueblo de Inveraray, donde también visitaremos su castillo. Esta es nuestra ruta:

Itinerario

Cogemos el coche y nos dirigimos a Fort William, desde donde podemos observar la montaña más alta de toda Gran Bretaña, el Ben Nevis. Lo cierto es que no nos parece gran cosa, pero claro, justo nos acabábamos de casar hacía bien poco en pleno Pirineo… Nada que ver…

Ben Nevis

Pasado Fort William nos dirigimos hacia el bello pueblecito de Glencoe, que da nombre al valle que viene a continuación. Tardamos unos 45 minutos, y el paisaje ya empezaba a dejarnos boquiabiertos. Aunque nada parecido a lo que nos tenía preparado a partir de entonces…

Estar en el valle de Glencoe es como estar dentro de la película Braveheart. Se trata de uno de los valles más hermosos y célebres del país, cuya tranquilidad oculta el recuerdo de una cruel masacre en el s. XVII, cuando los McDonald fueron asesinados por soldados del clan Campbell. La experiencia que supone conducir tu coche por Glencoe es algo único en la vida, de modo que no os la perdáis por nada del mundo. Una vez pasado el pueblecito, encontraréis una indicación a mano derecha para ir al “Visitor Centre”. Merece la pena detenerse allí unos minutos, encontraréis una exposición sobre el valle y los acontecimientos históricos que allí tuvieron lugar, así como un excelente mirador: una maravillosa puerta de entrada a un mundo que nunca olvidaréis.

Valle de Glencoe

Pasado el “Visitor Centre” hay otra parada a mano izquierda, donde también nos detuvimos para hacer una de las infinitas rutas y perdernos en el mismo corazón de Glencoe.

Valle de Glencoe

Seguimos adelante con el coche y no podemos creer lo que vemos. Nos detenemos cada pocos metros a un lado de la carretera y observamos que muchos coches hacen lo mismo que nosotros. Salimos del coche, nos deleitamos con unas vistas que parecen imposibles y seguimos adelante. Así durante toda la mañana.

Valle de Glencoe desde la carretera

Hasta que llegamos a un sitio que resultó ser el “orgasmo paisajístico” por excelencia. Estaba tan emocionado por lo que estaba viendo que no pude reprimir mi enorme deseo de fundirme con todo aquello. Deseaba ser parte integrante de semejante marco donde la naturaleza se mostraba tan extraordinaria.

Disfrutando del valle

Aquel paseo fue inolvidable. Aquello era Escocia en estado puro. Semejante belleza solo la podríamos haber encontrado aquí.

¡Además estábamos prácticamente solos! A excepción de uno o dos montañeros con sus perros. Sin duda, aquel estaba siendo el viaje de nuestras vidas…

Valle de Glencoe
Valle de Glencoe

Con un enorme pesar, seguimos adelante. Hicimos dos o tres paradas más, pero no va a haber espacio para tantas fotos. Además, creedme si os digo que las imágenes no hacen justicia en absoluto a estar allí en persona. Nada que ver. Esto hay que vivirlo.

Nuestro siguiente destino era otro castillo, Kilchurn Castle. Esta fortaleza, construida en el s. XV, fue la casa del clan Campbell. Al igual que sucedió con Stalker Castle, su situación privilegiada hizo que me enamorara de él cuando investigaba acerca de nuestro viaje y quisimos ir a verlo. Para llegar hasta él hay que pasar todo el valle de Glencoe y llegar al desvío de Inveraray. En realidad nos costó muchísimo encontrarlo, dimos varias vueltas hasta que por fin a Inma se le volvió a encender la bombilla cuando observó un caminito que, según ella, debía conducir hasta él puesto que desde el coche lo había visto muy fugazmente. Ese caminito, que no tenía indicaciones de ningún tipo, te lleva a un descampado donde puedes dejar el coche. Allí hay un cartel muy pequeñito con una flecha que reza “TO THE CASTLE”, caminas por un sendero durante diez minutos y te encuentras con esto:

Camino a Kilchurn Castle

El efecto del sendero es sobrecogedor, incluso algo inquietante. Aquí sí que estábamos completamente solos, no había nadie más, y daba un poco de “yuyu”. Nos dio la impresión de que, aunque habían carteles explicativos dentro, se encontraba abandonado pues no había nadie vigilando ni cobrando entrada. Llegamos hasta él y lo exploramos libremente por dentro y por fuera.

Kilchurn Castle
Kilchurn Castle

Al salir de nuevo a la carretera y cogiendo la dirección hacia Inveraray nos dimos cuenta de que había una especie de mirador para contemplar el castillo. Vamos, que de pura casualidad habíamos podido acercarnos hasta el castillo y verlo mejor que nadie, a nuestras anchas. ¿O es que en realidad Inma ya sabía cómo llegar porque en su otra vida fue una escocesa del siglo XV?

Llegamos al pueblo de Inveraray en unos 40 minutos. No teníamos prevista la visita al Inveraray Castle, y fue todo un acierto. Emplazado en un lugar dominante sobre la ciudad, el castillo en su forma actual data de 1789 y es el hogar del duque de Argyll, un aristócrata de talante progresista muy querido entre la población. Es aquí donde se han rodado algunos de los más recientes capítulos de la popular serie Dowtown Abbey. Teníamos una gran curiosidad y fue toda una sorpresa.

Inveraray Castle

Antes de entrar, Inma y yo improvisamos una comida dentro del car. En el aparcamiento del castillo había un jardín y unas mesas muy apetecibles para cualquier tipo de picnic, pero el viento era extremadamente molesto así que tuvimos que comer en el interior de nuestro pequeño amigo. Una vez llenados los buches, nos dirigimos a la entrada del castillo, el cual parecía sacado de una película de Disney. El interior estaba perfectamente decorado y en cada sala habían explicaciones en todas las lenguas. Ya digo, toda una sorpresa, muy recomendable.

Interior de Inveraray Castle

Al salir, decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo de Inveraray, en nuestra opinión mucho más bonito que Inverness. Al caer la tarde nos tomamos un helado con esta preciosa vista:

Puerto de Inveraray

El B&B que habíamos elegido para esta noche se encontraba al otro lado del lago, a unos 10 minutos de allí. Aislado, de cara al lago, era una auténtica monada. Se llama Thistle House B&B.

Ahora sí, nuestra aventura estaba llegando a su fin… Pero aún nos quedaba todo el día de mañana así que… ¡a disfrutarlo! ¡Buenas noches!

 

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